19 diciembre 2009

Son tiempos de internete...

Ligar se ha vuelto facilísimo... el que no tiene pareja es porque no tiene internete...

Las novias son cortejadas ahora en Facebook y en caso de tener una hija deberían de ponerle arroba.

El correo electrónico ha transformado la forma en la que la gente se conoce... pero también la forma en que se separa.

Una frase resume el nuevo código de confianza: "Ya somos pareja, pero todavía no le doy mi password"... el tema es sumamente delicado... es tan necesario tener la clave de entrada al correo del ser querido??

En la película Caos calmo, basada en la novela de Sandro Veronesi, el protagonista interpretado por Nanni Moretti se encuentra en la siguiente situación: enviuda en forma repentina y al revisar las cosas de su mujer descubre que ella tenía una amistad insospechada con un autor de literatura infantil.

Habla del tema con su hermano y decide entrar en la computadora de su esposa. No necesita de password para ver los correos del escritor porque ella los ha guardado en una carpeta. Moretti siente tentación de leerlos. Al mismo tiempo, juzga que sólo debe conocer a su amada como ella quiso que lo hiciera. Con pulso seguro, borra los mensajes. Cuando su hermano se entera de esto, comenta con asombro: "Siempre haces lo correcto".

Nada tan difícil como respetar la zona fantasma que de manera inevitable acompaña a otra persona.

Cada segundo, la curiosidad puede más que el miedo y alguien revisa los mensajes privados de su pareja. A veces, el intruso se lleva la decepción de comprobar que vive con una persona cuyos mails secretos son memorandums del tedio.

Cuando se ignora el password, sobreviene un episodio típico del comportamiento contemporáneo. "Si amas a alguien, eres su hacker", me dijo una amiga, y explicó su aforismo de este modo: "Si en verdad te interesa una persona, debes saber lo que pondría en su password".

Esto lleva a un tema fascinante: ¿vale la pena espiar a una persona que conoces al grado de poder descifrar el código que resguarda su intimidad?, ¿puedes profanar ese santuario? "Claro que sí", me respondió la misma amiga: "porque la gente cambia".

Cada cierto tiempo, los servidores aconsejan modificar el password por razones de seguridad. En tiempos digitales es peligroso que tus sentimientos cambien antes de cambiar el password.

La seguridad del código cibernético tiene una fisura: los olvidadizos pueden recordar su password con una pregunta que les da una pista. Esto también le da una clave a los extraños.

Pero incluso esa pregunta puede ser una defensa contra el invasor sentimental. Hace poco, un amigo desconfió de su mujer, quiso entrar en su correo privado y buscó la opción "¿Ha olvidado su password?". La clave era la siguiente: "Canción favorita del hombre que amo".

Mi amigo tecleó "Yesterday", temeroso de que hubiera otra canción favorita. Entró al correo de su mujer: el tesoro estaba a la vista. Para llegar ahí, había comprobado que era el hombre que ella amaba. ¿Tenía derecho a espiarla?

Apagó la computadora. Quería desconfiar, pero se le atravesó la felicidad.

Este novio... interrumpe su boda para actualizar su perfil en Facebook:

3 comentarios:

  1. No creo que esté tan generalizada esta forma de buscar pareja.

    Sigo pensando que la vida está en la calle y que internet es un arma de doble filo para según que cosas.

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  2. T_D_S P_T_S, N_ S_ S_L_V _N_*

    No Se SaLVa uNa

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