12 marzo 2010

Vegetamos al compás del mercado.-

Las exposiciones de arte contemporáneo, son aburridas... refleja la vida de hoy y ése es el problema: la vida de la que ese arte es fruto y la mayoría llevamos es fútil, frívola y superficial como él.

Es interesante como muchos de esos "artistas" juran vivir vidas intensas, cuando en realidad lo que hacen, es vegetar al compás del mercado: comer, dormir como animales en una granja próspera y bien surtida, también sexo... esta es la granja de Occidente!!

No hay ninguna emoción en las vidas de la mayoría de los ciudadanos del mundo próspero... y eso se refleja en el arte de hoy... a lo máximo que aspira es a ser divertido... qué ambición!! Qué gran misión para el artista!!

Y es que... ya no hay que lugar por la supervivencia... si peleáramos por un "cacho pan", si quedarnos quietos significara morirnos de frío... entonces nuestra supervivencia estaría cargada de significado... como lo está el arte de esos países dónde todavía se muere por un trozo de pan.

Miseria, no quiere decir siempre trascendencia ni calidad creativa... pero cuando comer y sobrevivir tienen un sentido... también lo tiene el arte... pero nuestro ir tirando de pollo bien alimentado en una granja, no tiene ningún interés y el arte con que se expresa, tampoco.

Y por supuesto no hace soportar guerras ni hambres para dar contenido a la vida.

Vermeer fue un genio que nunca salió de su apacible pueblo burgués y daba sentido a escenas cotidianas: una lechera, una mujer cosiendo.

Si las explicas, parecen anodinas, pero cuando las contemplas... son emocionantes!! Porque su vida tenía sentido y eso lo transmitía:

El problema de occidente es el sin sentido... la gente hoy vegeta sin sentir ni apreciar el don de la vida... como si todos fuéramos a vivir miles de años... sin dar la menor importancia al hecho de estar vivo.

Y volviendo al arte... como no tiene nada que aportar... el arte se entretiene en lo inmundo: la sangre, el horror, la mierda... como hacen las malas películas de miedo.

La falta de sentido de la imagen, es el precio que pagamos por el exceso de imágenes.

Cómo temblar de emoción ante el sutil erotismo de una virgen renacentista si hoy con un clic tienes miles de imágenes pornográficas de todas las perversiones imaginables??

El rostro humano ha sido algo divino durante miles de años... no se enseñaba así, de cualquier modo.

También los hombres cubrían su rostro y su cabeza.

Hoy los rostros ya no dicen nada... vemos millones por todas partes y en todo tio de imágenes y canales.

Antaño... un retrato en un cuadro era emocionante, porque cada rostro era un reflejo de la eternidad.

Hoy cualquier rostro es una vulgaridad... anuncios, pornografía...

Y es peligroso que un rostro deje de ser único y emocionante.

Toda esta situación es inseparable de un cierto tipo de poder... es muy peligroso que la emoción desaparezca porque así... es más fácil meternos a todos en la granja y algún día en el matadero.

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