24 abril 2010

El pasado era una mierda.-

Hay mucha gente que cree que existió un tiempo pasado en el que todos vivían felices... libres... como en una especie de mundo bucólico, sencillo, sin preocupaciones ni presiones.
La realidad es que el pasado es un lugar dónde ni Cristo querría permanecer más de una semana, (en plan turista temporal), ni por asomo.

El pasado era un lugar horrible para vivir... lleno mugre, piojos, dolor de muelas, tiranía, superstición, ignorancia, plagas, zagales muertos y madres adolescentes muertas con ellos.

O sea... que el pasado era una mierda.

Hasta la llegada de la medicina moderna... la tasa de mortalidad infantil en el mundo oscilaba entre los 20-30%, llegando al 40% en épocas de hambruna, guerra o plaga.

Las causas más frecuentes eran las infecciones otorrinolaringológicas, la difteria, el sarampión, la viruela y la rubeola, con ayuda de la anemia.

O sea... uno de cada cinco niños vivos... no llegaba a la adolescencia en el mejor de los casos... y normalmente uno de cada tres.

Esta es una cifra peor que le de cualquier país tercermundista actual, dónde al menos llega algo de penicilina y algunas vacunas de vez en cuando.

El motivo de tener tanta prole, es que al menos un porcentaje de ellos sobrevivieran para mantenerte cuando fueras viejo, antes de que existieran las pensiones de la S.S.

Si lograbas sobrevivir a estas tasas de mortalidad infantil, entonces era posible que llegaras a vivir hasta los 60 o 70 años...

Pero si eras mujer... las probabilidades de que tal cosa sucediera eran mucho menores...

Las probabilidades de morir en el parto oscilaban entre el 1%-40%... normalmente por hemorragia, obstrucción o fiebre puerperal, cuando no de aborto casero.

O sea... a partir de los 12 o 13 años... porque eso de empezar a reproducirse con 18 años o más, es otra "modernura".

Las mujeres eran propiedad de los hombres de su familia, en distingos grados de sumisión.

Si sobrevivías a la infancia y no te mataba la guerra, o la peste, o la fiebre puerperal o cualquier mal aire... es posible que vivieras un buen puñado de años... eso sí... como los vivieras ya es otra cuestión.

La caries, se multiplicó y agravó cuando el hombre pasó a hacerse sedentario, durante el Neolítico.

Nadie sabía como combatirlas... porque para comprender la necesidad de higiene bucal (en realidad, de cualquier clase de higiene), hay que comprender primero la teoría de los gérmenes.

La única posibilidad era arrancar el diente... pero quedarse desdentado en aquellos tiempos, tampoco era una idea muy buena... así que muchas veces se retrasaba hasta que dejaba de dolor... conduciendo a infecciones maxilares mucho más severas.

La historia de la humanidad, es una historia de gente desdentada, con constantes dolores de muelas y graves abscesos faciales... a la que el aliento le olía peor que una alcantarilla.

Sin analgésicos, ni antibióticos, ni nada parecido a la cirugía dental contemporánea.

Nómadas o sedentarios... los piojos vienen acompañándonos desde que el hombre es hombre... y despiojarse mutuamente ha sido una de las actividades familiares y sociales más corrientes, hasta que aparecieron los actuales tratamientos y la televisión.

Ay!! Cuánto daño ha hecho la tele!! Con lo bien que estaban las familias despiojándose unos a otros, mientras se contaban sus avatares diarios!!

Ya lo dijo DIOS... "Familia que se despioja unida... permanece unida" (si no era así, tal cual... se le parecía).

Para terminar de arreglarlo... la invención de la ropa permitió la evolución y especialización de una tercera clase de parásitos... el piojo corporal... que nos come de cuello a pies.

A diferencia de los primeros... este contagiaba el tifus, la fiebre de las trincheras y la borreliosis.

Las pieles y ropas... resultaron ser un gran avance para... las epidemias.

Otra mala consecuencia de la sedentarización, fue el surgimiento de la tuberculosis, debido a un bacilo frecuente en la ganadería.

Seguramente se trate de la primera enfermedad de la que tuvimos consciencia: en Egipto ya tenían hospitales especializados en su tratamiento... allá por el 1.500 a. C. con dudoso éxito... pues parece que tanto el faraón Akenatón como su esposa Nefertiti, murieron por causa de la tisis.

Si unos emperadores considerados dioses morían así... puede imaginarse lo que le esperaba al pueblo llano.

En la India... los brahmanes tenían prohibido casarse con ninguna mujer cuya familia tuviera un historial de tuberculosis... lo que tampoco resultaba muy eficaz.

En Europa, el tratamiento más avanzado... consistía en una imposición de las manos del rey... con el resultado que cabe suponer.

Paracelso... en otra de sus chaladuras... (el mérito de Paracelos no está en lo que creó, sino en lo que destruyó: las supercherías aún mayores de su antepasado Galeno... el de las sangrías)... opinaba que la tuberculosis se debía a algún órgano incapaz de cumplir adecuadamente sus funciones alquímicas... ni más ni menos.

Durante el sigo XIX... la llamada Peste Blanca mató a millones de personas.

La malaria es otra vieja compañera... sólo recientemente erradicada en los países desarrollados, vinculada también a las aguas estancadas y sus mosquitos, los campos de cultivo y la sedentarización.

En la Roma clásica... la malaria, la tuberculosis, el tifus y la gastroenteritis se ventilaba cada año a unos 30.000 ciudadanos en los meses enfermizos (de julio a octubre).

Por otro lado también estaba la tiña y las enfermedades venéreas de la Antigüedad... que ya os podéis imaginar cómo iba el tema...

Las alternativas para nuestros antepasados eran simples... o permanecer como nómadas cazadores-recolectores, atrapados en el primitivismo Paleolítico y cada vez más rechazados y expulsados por las comunidades sedentarizadas... o sumarse a la sedentarización total o parcialmente... convirtiéndose en súbditos, cuando no siervos y esclavos, de las civilizaciones agrícolas y ganaderas en ascenso.

Por otra parte... ni nómadas ni sedentarizados, tenían garantía alguna sobre la seguridad de su comida y su agua.

En el pasado tenían que apañarse con cosas más parecidas al farro, la escaña y la cebada, que son básicamente un asco como alimentos... y con carnes y pescados obtenidos y conservados de maneras realmente creativas.

En la imagen de arriba se puede ver cómo era el trigo antiguo (derecha), en comparación con el moderno, (centro e izquierda).

La potabilidad del agua, merece párrafo aparte.

Antes de que aprendiéramos a separarla de las aguas fecales y echarle cloro y otros productos químicos... beber agua era tan peligroso como una caja de bombas.

De hecho la gente si podía evitarlo... no bebía agua.

Ni tampoco mucha leche... excepto la materna... pues antes de que aprendiéramos a pasteurizarla (por si no te has dado cuenta, pasteurizar viene de Luis Pasteur, el padre de la microbiología moderna), provocaba masivamente tuberculosis bovina, neuropatía inflamatoria desmielinizante, enteritis, carbunco (ántrax) y demás...

Así pues... hasta los niños bebían vino, cerveza o aguardientes... que no eran mucho más seguros... pero algo sí... por la presencia del alcohol, que es un conocido antiséptico.

Por cierto... para comer mínimamente bien, había que ser rico. Pero rico, rico eh!!

La comida era muy cara de producir, conservar, transportar y comercializar... estando sujeta a numerosos imprevistos.

El precio del pan, fue una cuestión de estado durante milenios... sabiendo que un aumento excesivo debido a la escasez o la especulación, podía ocasionar revueltas y subversión... dado que la gente no tenía mucho más para comer... (qué mala es el hambre...).

Libros como El Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo... o el mismo Sancho Panza... nos transmiten una idea de lo muy complicado que era alimentarse para la gente de a pié... y la miseria general en que vivían.

Con frecuencia... una familia no podía pagarse las calorías necesarias para alimentar a todos sus miembros... hacerlo de forma saludable... o al menos variada, era una fantasía de aristócratas, arzobispos, reyes y papas.

Estar gordo era la moda y un referente estético de belleza y éxito social... porque sólo los adinerados y poderosos podían permitírselo... las personas corrientes estaban flacas como espartos, por simple desnutrición y exceso de trabajo físico.

Estar flaco era cosa de pobres.

Ahora son los pobres los que están gordos... al menos en el mundo desarrollado, debido a la mala nutrición pese al exceso de calorías... y los más acomodados pueden permitirse alimentos más cuidados y tratamientos que les permiten... estar delgados.

El pasado era un sitio sucio y maloliente... con ratas y parásitos por todas partes.

Dónde había alcantarillado, solía estar abierto.

Sólo los ricos podían pagarse termas, baños y cosas por el estilo.

En la mayor parte de lugares, la higiene era un concepto desconocido e innecesario... porque no se sabía nada de microbios. (Con las hambres que pasaban... como para estar pensando en lavarse...).

Qué demonios!! Eran ignorantes como las piedras!!

Una turba vil y analfabeta, presa de tiranos, demagogos, clérigos, santones y toda clase de supersticiones.

La alfabetización era un secreto gremial de escribas, monjes y sabios... la mayor parte de la gente no sabía leer o escribir ni su propio nombre... y no digamos ya cualquier rudimento de cultura general.

Los niños no comenzaron a ir a la escuela sistemáticamente hasta mediados del siglo XIX.

Hasta los nobles y a veces los reyes, eran más brutos que sus caballos... eran unos amapolas todos.

El principe del cuento... era un asno palurdo y brutal.

Y el venerable sabio local... un analfabeto desdentado y maloliente... supersticioso y machista hasta el ridículo. Que se lo pasaba pipa cuando mandaban a las brujas a la hoguera.

Las brujas y en general cualquier hembra, tenían exactamente las mismas luces que un trozo de carbón en una habitación a oscuras... (y no es que hoy día tengan muchas más).

En cuanto a los niños... no eran más que una boca que alimentar... una carga tratada a palos que ocupaba el último lugar de la casa... frecuentemente por debajo del ganado en el orden social.

Eso de protejamos a los niños, es otra "modernura"... en el pasado... nadie habría puesto a un niño por encima de un adulto capaz de ganarse su propio pan.

En cuanto a las niñas... si no las violaban de pequeñas, era sólo por respeto al honor de su padre... todo esto contando con que el padre fuera hombre libre... si la mujer nació esclava... mejor ni te cuento...

En un mundo así... toda clase de supercherías, miedos, religiones y tiranías, calaban sin más en amplias masas sociales, desprovistas de las más tenues bases intelectuales para desafiarlos.

La forma común de gobierno era garrotazo y tentetieso.

No existía nada parecido a la justicia... la idea de que tuvieran que juzgarte con un juez imparcial y un abogado defensor bajo el imperio de la ley... sólo se extiende al pueblo, a partir de los procesos revolucionarios del siglo XVIII.

La venganza era una forma de justicia común... así como castigar los delitos más leves, con tormentos infames.

Hubo un tiempo... en que podían desmembrarte en la rueda hasta por robar gallinas... sobre todo si el dueño de la gallina pertenecía a las castas superiores... y nunca dejó de haber ladrones, violadores y asesinos.

De hecho, había muchos más que ahora: la miseria, el hambre, la opresión y la incultura propulsaban constantemente a grupos de población hacia la delincuencia.

Hay quienes, por absurda idealización... creen que estos mundos del pasado podían ser mejores que el mundo presente.

No lo fueron... jamás lo fueron: para la inmensa mayoría de quienes vivieron allí, constituían un infierno sólo aceptable porque no conocían nada mejor... y porque creían en paraísos religiosos.

Pero si a cualquier padre o madre, le hubieses dicho que llegaría un tiempo en que podría llevar a su hijo enfermo al hospital con médicos científicos, antibióticos, TACs, analgésicos, de todo... y que luego se lo podría llevar curado a casa para bañarlo con agua calentita que sale de un grifo a precio ridículo, (a ellos la leña y el carbón les costaban el sueldo de un mes)... meterlo en una cama sin piojos, chinches o pulgas... y darle de comer toda clase de alimentos y agua que no lo pone más enfermo... si hubiera podido comprenderlo... si hubiera podido vislumbrarlo... había pensado que éste debía ser el paraíso de los dioses benevolentes prometido en sus profecías... (justo lo mismo que piensa el moro cuando se sube a la patera).

Y desde luego... habría firmado cualquier cosa con tal de estar aquí... no allí... aunque no podía... no sabía firmar. (Angelicos... qué desgraciaos eran!!).

Puestos a malas... yo prefiero morir con morfina en el más infame hospital de nuestro tiempo... que sin morfinai en cualquier palacio de aquella Arcadia infeliz...

Uff!! Por fin se ha terminado el post!! Qué de penurias...

Espero que no exista la reencarnación... anda que si en mi vida anterior me morí de tifus??

1 comentario:

  1. Edson (Bass)09 mayo, 2011

    Ooooh que buen post, y si, la neta tienes razon, aunque siempre han existido y existiran las desgracias, y aunque no lo veamos desde el mismo punto de vista, el mundo sigue siendo horrible, quiza en un futuro (como paso hace años) ya haya un mundo mucho mejor que el de ahorita como dicen, no existe la perfeccion, y t felicito x tu post, es el primero que veo que comentan sobre algo q paso y no lo hemos pensado de esa manera.

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