03 mayo 2011

Hitler siempre tan preocupado por el arte.-

Hitler fue un gobernante muy preocupado por el arte. Por supuesto, por el arte que el consideraba el mejor. De la misma forma que persiguió a los artistas que no encuadraban en su universo cultural, alentó y protegió a los que le gustaban. El tiempo que dedicó a la arquitectura y al arte en general nos da una idea de cuáles eran los objetivos de Hitler. Veía la política como un incordio y en cuanto podía se reunía con artistas, entre los cuales se encontraba más cómodo que entre militares y políticos. No hay que olvidar que el mismo Hitler fue un artista, frustrado o no, pero un artista al fin y al cabo.

Hitler siempre aprovechaba la más mínima ocasión para pintar o garabatear algo. Tuvo relación con dos artistas muy conocidos de su régimen: Leni Riefenstahl y Arno Breker. Su relación con el arquitecto Albert Speer merece, por supuesto, un apartado especial.

La actriz, bailarina y cineasta Leni Riefenstahl cay√≥ tambi√©n hipnotizada por el influjo del F√ľhrer incluso antes de la llegada al poder de este. Son de sobra conocidas sus obras, El Triunfo de la Voluntad y Olympia. Sin duda esas obras han pasado a la historia del cine. Cualquier aficionado o estudiante de cine ha de conocer sus revolucionarias t√©cnicas.

La Riefenstahl sufri√≥ una terrible persecuci√≥n al t√©rmino de la guerra. Tanto que ya no pudo ejercer como directora. Difamada y calumniada, tuvo que huir a Africa para poder expresar su arte. ¿Fue leg√≠tima su difamaci√≥n y su censura sin descanso hasta su muerte? Imaginaos si el nazismo y Hitler nos llaman la atenci√≥n en la actualidad lo que debi√≥ arrastrar en su momento a millones de personas.

Leni Riefenstahl no fue diferente del resto de hipnotizados alemanes. Y mantuvo una relaci√≥n de amistad con Hitler. La pobre Leni tuvo que padecer la persecuci√≥n durante el resto de su largu√≠sima vida. No hubo d√≠a que no le recordaran su amistad y colaboraci√≥n con Hitler. Para ella vivir en √Āfrica fue toda una v√≠a de escape, all√≠ los nativos desconoc√≠an su pasado. En los a√Īos 80 escribi√≥ sus memorias, donde abundaban vivencias con Hitler. Estas son algunas de ellas:

Navidades de 1935. Leni Riefenstahl es invitada a casa de Hitler, en Munich:

 Hitler vest√≠a de paisano. Se mostr√≥ campechano. La habitaci√≥n estaba modestamente amueblada y era poco confortable. Hab√≠a una gran estanter√≠a con libros, una mesa redonda con un tapete de encaje y unas sillas.

- Como usted ve, se√Īorita Riefenstahl, no doy valor al confort y a las posesiones. Cada hora que pasa la necesito para resolver los problemas de mi pueblo. Por esto cualquier posesi√≥n es una carga para mi, incluso mi biblioteca me roba tiempo y leo much√≠simo.

- Si uno "da", también debe "tomar" y yo tomo de los libros lo que necesito. Tengo que recuperar mucho. En mi juventud no tuve medios ni oportunidad de crearme una cultura. Cada noche leo uno o dos libros, incluso cuando voy a acostarme tarde.

- Y ¿cu√°l es su lectura favorita?, pregunto Leni.

- Schopenhauer.. él fue mi maestro.

- ¿Y no Nietzsche?, pregunt√≥ Leni.

- No, con Nietzsche no se a qué atenerme. Es más artista que filósofo. No tiene la inteligencia tan clara y transparente como Schopenhauer. Naturalmente, aprecio a Nietzsche como genio; escribe quizá el lenguaje más bello que puede mostrar hoy la literatura alemana, pero no es mi modelo.

- ¿C√≥mo pas√≥ usted la Nochebuena? pregunt√≥ Leni

- Viaj√© con mi ch√≥fer de un lado para otro por carreteras y pueblos, hasta que me entr√≥ sue√Īo. Es lo que hago cada a√Īo por Nochebuena. No tengo familia y estoy solo.

- ¿Por qu√© no se casa?

- Ser√≠a un acto de irresponsabilidad por mi parte atar a una mujer a mi. ¿Qu√© podr√≠a ofrecerle? Casi siempre tendr√≠a que estar sola. Mi amor pertenece por entero a mi pueblo... Y si tuviera hijos ¿qu√© ser√≠a de ellos si un d√≠a la suerte se aleja de mi lado? Ya no tendr√≠a ni un solo amigo y mis hijos tendr√≠an que soportar humillaciones y quiz√° incluso pasar hambre.

- Trato de mostrarme agradecido siempre que puedo, porque la gratitud es una virtud que no se practica lo bastante. Tengo a mi lado personas que me ayudaron en a√Īos malos y a quienes debo lealtad, aunque no siempre poseen las capacidades que su posici√≥n requiere.


Finalmente, en un alarde de sinceridad Hitler le confesó:

- Le confi√© a usted que nunca me casar√≠a. Esa joven (dijo se√Īalando el busto) es Geli, mi sobrina. La he amado mucho. Es la √ļnica mujer con la que habr√≠a podido casarme. Pero el destino no lo quiso.


Arno Breker fue uno de los escultores favoritos de Hitler. Estas son algunas de sus obras. Lamentablemente los americanos lo destruyeron todo. A veces nos quejamos de que los nacionalsocialistas destruyeron obras y quemaron libros. También lo hicieron los americanos.

Al término de la guerra, Breker, sufrió una persecución y censura similar a la de Leni Riefenstahl.

Opinión de Breker sobre Hitler:

- Hitler hab√≠a dado la orden incluso de hacer regresar del frente a las personas con talento fuera de lo com√ļn, para que pudiesen trabajar en las obras de arte. Y yo... era el hombre que deb√≠a descubrirles. √Čl deseaba que la vida art√≠stica no se detuviese. Lo quiso hasta el final. Vi a Hitler por √ļltima vez en 1944. Me hallaba como de costumbre sentado frente a √©l Me miraba detenidamente, sin pronunciar una sola palabra. Yo sent√≠a que sus ideas se deten√≠an en los planes gigantescos que deseaba realizar, la transformaci√≥n de las ciudades... y frente a √©l se hallaba el hombre capaz de terminar aquello que so√Īaba. Su cara trasluc√≠a una expresi√≥n realmente tr√°gica, tanto que parec√≠a transformado.  






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...