07 febrero 2012

No me abras sin razón, ni me cierres sin honor.-


La navaja durante centurias ha formado parte integrante del español. Todos, el rico y el pobre, el hombre de campo y el de ciudad, el joven y el viejo tenían su propia navaja que lucían siempre con gran orgullo.

En algunas comarcas llegó a convertirse en un auténtico símbolo, hasta tal punto que en un cuadro de Medina Vera titulado "Costumbres regionales" se ve cómo un padre hace entrega solemne a su hijo de una navaja como signo familiar e incluso social de haber alcanzado este último su mayoría de edad.

En la parte oriental de Almería, en la zona de Vera, Cuevas de Almanzora, etc... e internándose luego en el campo de Cartagena, por la parte de Águilas, existía, hasta los primeros años de este siglo, la curiosísima costumbre "de la faca".

Cuando el hijo del minero cumplía dieciocho años, su padre le entregaba, solemnemente, la faca. Era algo así como "armarle caballero". Antes de recibir la faca, se guardaría el muchacho de tener novia, de fumar ni de salir de noche.

Una vez recibida era hombre independiente. Se hacía en una fiesta por todo lo alto. Primero, un gran baile, al que acudían todas las muchachas. Se bebía, había alegría y en la mitad del baile se ponían de pie el padre y el hijo. Se descubrían todos.

El padre sacaba la faca, hacía una cruz con ella y le decía: "Hijo mío, te entrego la faca. Esta faca rondó a tu madre cuando la pretendí. No ha matado a nadie, pero me ha hecho respetar. Que Dios quiera que cumplas como hombre, como cumplieron tus abuelos y como cumplió tu padre.

El hijo juraba serlo, abrazaba a su padre y era una gran emoción que se aguaba en vino y castañuelas. Ya estaba armado. Era el espaldarazo. Aquella noche salía él de ronda con su guitarra, daba serenata a las muchachas y siempre venía con dos o tres copas de más.

Durante los años de nuestra posguerra, en que la escasez de alimentos y sobre todo de medios económicos para adquirirlos era general, era frecuente escuchar en las gentes de campo esa frase de "Pan y navaja" cuando alguien respondía a quien le preguntaba sobre lo que iba a cenar.

Es curioso lo extendido de la costumbre de grabar leyendas pintorescas en la hoja de la navaja española.

El deseo o necesidad de personalizar la pertenencia de una navaja, la conexión con un determinado lugar, principios de exaltación del honor y del valor tan en boga en épocas pasadas y otras razones similares motivaron estas inscripciones en ciertas antiguas navajas españolas.

Debido a la favorable acogida popular hizo que lo puramente anecdótico se convirtiese en habitual, y muchos fabricantes escribieron estas leyendas en las hojas de sus mejores piezas. Esta nota pintoresca incrementaba su tipismo y facilitaba la venta de estos artículos de gran consumo, y de ahí su generalización.

Es una lástima que por el uso al que habitualmente están destinados estos objetos que nos ocupan, muchas de las inscripciones se hayan perdido totalmente y otras veces se haga imposible la lectura en su totalidad de lo grabado en su día.

Sin embargo, a continuación se recogen las escasísimas leyendas que aún quedan de publicaciones dignas de crédito:

"Si abro la cerrada vengan moros para mi"

"No me abras sin razón ni me cierres sin honor"

"Si esta víbora te pica no hay remedio en la botica"

"De la tierra y de la mina esta materia nació a complacerte se inclina el alma te ofreció"

"El que desnuda y en arzón me viere, prevenga testamento y sepultura, que mi hoja siempre mata cuando hiere"

"Vino - Toros - Mujeres"

"Cuando acaricia mi mano la cacha de esta navaja hasta los valientes tiemblan al ver mis bravas arañas"

"Con mi acero y tu valor nunca temas la ocasión"

"El hombre propone y Dios dispone"

"Donde Acero Ha de Hablar, La Lengua Ha de Callar"

-Ya no quedan hombres como los de antes, armados de valor, con sentido del honor, de la honradez, de la palabra dada, ahora el que no está amariconado es un esclavo consumista, el que no es un nini y el que no vive de las subvenciones.

-A día de hoy, si vas con una navaja encima y tienes la desgracia de que te pare la policía porque no llevas el cinturón de seguridad, por simple que sea "la faca" te caerá una multa de 300 euros como mínimo y te la requisarán.

-No permiten bajo ningún concepto que el hombre se realice como animal que es, que saque sus verdaderos instintos naturales, que si te atacan te puedas defender, (como lo hagas te puede caer otra multa)... a esto hemos llegado.

1 comentario:

  1. No me saques de la funda sin razon y no me envaines sin honor
    Es el lema del sable de oficial del ejercito
    Nada que ver con la faca de muelles
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com/

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