21 abril 2012

Niños de principios del siglo XX.-

A primeros del siglo XX, los derechos para los niños eran algo que no existía, por lo que la gran mayoría de ellos ni siquiera pudieron disfrutar de una verdadera infancia.

A finales del siglo XIX, la idea de que los niños tuvieran algún tipo de derechos era algo imposible de pensar siquiera. Y  no fue hasta el 1948, cuando las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde éstos derechos se reconocieron de manera detallada e implícita. 

A partir del año 1980, se comenzó a preparar una nueva declaración de derechos, estos específicos para los niños, firmándose en 1990 la Convención sobre los Derechos del Niño, en la ONU.

Aquí veréis fotografías desde el año 1900, hasta 1925:



Resulta irónico, que el propietario del kit de limpieza de calzado sea del negrito descalzo, el mismo que lleva una botella en el bolsillo trasero de su pantalón:


Niños trabajadores todos menores de 10 años, su trabajo consistía en abrir las cáscaras de ostras y otros moluscos durante cinco horas todos los días, antes de ir a la escuela. Los sábados su horario de trabajo era desde las 4 de la mañana hasta después del mediodía. Los domingos descansaban. Port Royal, Carolina del Sur en 1911:


Los niños que están en el carrito de la izquierda usan ropa hecha con sacos, no llevan zapatos y miran alejados a los que juegan en los columpios, vestidos a la moda con la ropa de la época. Esta escena fue tomada en Clark Park. Detroit, 1900:


La gran mayoría de niños de aquella época iban siempre descalzos, sobre todo en las áreas rurales. También era habitual, que los niños fueran descalzos en primavera y verano. Los que usaban zapatos, tenían solo un par para todo el año y tenían que hacerlos durar. Si los niños tenían algo de suerte acudían a la escuela hasta el octavo grado, pero lo normal, especialmente en los varones, sólo los dejaban asistir hasta el quinto o sexto grado:




Todos ellos fuman, dos lo hacen en pipa. Están charlando a la puerta del periódico que distribuían, el ST. Louis Times de Missouri, una vez ya recogidos sus ejemplares para la venta; 1910:


Clase en una escuela de Washington. En la pizarra, escrita con la cuidada letra del profesor, una cita de Kipling preside todo el aula. Las sillas y las mesas estaban atornilladas al suelo:


Niños que trabajan quitando piedras y otros escombros del carbón con la mano, al pasar debajo de ellos. El polvo es tan denso, como para nublar la vista y penetra en las profundidades de los pulmones de los niños. El trabajo es extremadamente peligroso y difícil. Inclinados sobre las rampas, los chicos se sentaban hora tras hora, seleccionando las piezas de pizarra y otros desechos del carbón, que corren por debajo. Los accidentes en las manos, como roturas y cortes o aplastamiento de dedos eran de los más común. Este trabajo, lo realizaban muchos niños día tras día durante 11 horas seguidas, por 55 centavos de dólar al día, ya que la mayoría de familias no tenían medios para sobrevivir si sus hijos no iban a trabajar a las minas. Los propietarios de la mina tampoco pagaban un salario que les permitiera a las familias vivir por encima del nivel de pobreza:


Este es un equipo juvenil de fútbol americano de la escuela Sidwell Friends de Washington, 1905. Un catálogo publicitario de la época nos aclara la función del colgante que llevan algunos de ellos: "Mascarillas de goma, fabricadas con los mejores componentes. Se sujeta en la cabeza y proporciona una protección absoluta a los dientes y a la nariz. Banda para el cuello cuando no esté en uso: 1,40 dólares + 14 centavos de franqueo":


Niños que trabajan en la bolera, en South Street 65 de Brooklyn, Nueva York. Se les llamaba pinboys y trabajaban todas las noches. Tres niños más pequeños, de unos 8 años, se ocultaron para no salir en la foto:


Niños celebrando el cumpleaños de Johnny que cumple 12 años. Muy alegres no parece estar a pesar de los sombreros que llevan, todos decorados con personajes de tiras cómicas:


Niña de 12 años trabajando de hilandera:


Carrusel vagón con piano adosado, los caballitos giraban con la manivela que hay en la parte de detrás del camión. Aparcado en una calle de Brooklyn, en 1910:


Los niños blancos no se podían mezclar con los negritos en las escuelas:


Estos zagales trabajaban 12 horas por la noche, sin ningún tiempo de descanso. Uno de ellos dijo que llevaba trabajando en la fábrica desde hacía ocho años (tenía ya más años cotizados que cualquier subvencionado que pulula actualmente por nuestro país). Fábrica de algodón Daniel Manufacturing en Lincolnton, Carolina del Norte; 1908:


Diariamente se realizaba una inspección de las uñas y los dientes en muchos colegios, éste es de Oklahoma. Los alumnos más mayores hacían la inspección bajo la supervisión de la profesora que vigilaba atenta los resultados:



El teatro Ambassador abrió sus puertas en octubre des 1922, con una capacidad de 1.900 espectadores. Siendo uno de los primeros cines de barrio en tener el equipamiento para el cine sonoro, fue adaptado en el transcurso de los años como teatro hasta 1961. Antes de su demolición definitiva en 1970, el edificio tuvo un breve renacimiento como sala de reuniones (Norman Mailer y otros activistas contra la guerra se reunían allí, en 1966) y también se celebraban conciertos psicodélicos. 

En 1922 había 144.000 niños en los orfanatos de Estados Unidos y éstos, tan alegres en la foto, iban a presenciar el estreno de una película de Harold Lloyd:



A principios de 1900, la isla Harriet era el centro un centro recreativo popular para los residentes de St. Paul que incluía un gimnasio al aire libre con clases de natación, áreas de picnic, cancha de pelota, juegos de agua, un pabellón para tomar refrescos, bandas de música y el primer zoo de St. Paul:


Ola de calor en Nueva York, niños lamiendo hielo en 1911:



Y luego dicen que el pasado fue mejor. Parecen mentira estas fotos... y el caso es que no hace tanto tiempo de ellas, tan sólo unos pocos años atrás. Si nos fijamos en la historia de la humanidad, realmente el hombre ha empezado a vivir cómodamente 20-30 años atrás... no más.

A lo largo de la historia, el hombre no ha pasado más que enfermedades, hambre y penurias. El cenit del buen vivir ya se ha terminado, ahora la marcha atrás ha comenzado.

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