01 julio 2012

Gusanos que habitan en los ojos de las personas.-

Gusanitos… esos viscosos y pequeños bichitos que tanto nos gustan; abrid bien los ojos, que ahí va:


El siguiente gusano es un Dermatobia hominis Miasis o Tórsalo. Las imágenes fueron publicadas en la revista Archives of Ophthalmology. "Miasis" es el término médico para un gusano (larva de mosca) cuando infecta un cuerpo vivo:



El proceso es fácil... la mosca deja su larva, que se alimenta de los tejidos humanos y cuando esta ya se va haciendo grandecita, necesita un poro respiratorio, de modo que se acopla en la órbita anterior del ojo.

Las moscas pueden dejar sus huevos en otros insectos, que nos contagian por contacto directo... o bien ponerlos en pequeñas heridas. Este tipo de moscas, la Dermatobia hominis y la Mosca azul, proliferan dónde los panchis en América del Sur y también en Norteamérica:




Este es otro gusano que se pasea con toda tranquilidad por los cuerpos de cientos de miles de personas todos los años. Se trata del Loa loa, o "Gusano africano del ojo". Como su nombre indica procede de África, pero ya los negritos han logrado trasladarlo al resto del mundo, llevándolos consigo en las pateras.

Éste gusano no es una larva de mosca, sino un parásito que estas transportan. Los tábanos... esas moscas que se alimentan de sangre humana preferiblemente, son las que transportan las larvas del Loa Loa hasta nuestros cuerpos. Una vez ahí instaladas, las larvas se dedican a crecer y a pasearse por todo nuestro cuerpo sin ningún tipo de restricción. Las larvas pueden llegar a tener una longitud de siete u ocho centímetros y pueden llegar a permanecer hasta 19 años en una persona:




Se desplazan a una velocidad de 60 centímetros por hora, hay hembras y machos y en sus paseos por nuestro cuerpo, pueden toparse con una serie de pequeñas criaturas llamadas microfilarias, que pasarán al torrente sanguíneo a través de los capilares llevando una rutina diaria bastante estricta.

De 10 de la mañana a 4 de la tarde, están en el torrente sanguíneo, esperando su oportunidad; que no es otra que pillar a un tábano en plena acción, para de ese modo poder parasitarlo y comenzar de nuevo el ciclo en otros cuerpos... si no lo consigue, la microfilaria vuelve a los pulmones hasta el día siguiente, donde comenzará su ronda de nuevo.




El Loa Loa no causa ningún tipo de síntoma, por lo que puedes pasarte toda tu vida parasitado sin tan siquiera darte cuenta. Pero... de vez en cuando... al Loa Loa le gusta pasarse por los globos oculares y es ahí donde es pillada infranganti.

Además de sus paseos por los ojos, puede producir picores en las zonas de la piel por donde va migrando o si llega a un punto muy sensible provocar dolor... (me está picando tó el cuerpo). También puede provocar hinchazones e inflamaciones bajo la piel y dolor muscular.

Absolutamente ninguna zona del cuerpo humano se queda libre de la ruta de paso del loa loa, puede llegar a la vagina, los testículos, el cerebro y el corazón. En los individuos con la piel más delgada, puede incluso verse el gusano como se va moviendo bajo ésta.

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