13 septiembre 2012

El Voyager 1 camino de las estrellas.-

Ya ha recorrido más de 19.000 kilómetros la sonda Voyager 1, que fue lanzada desde la Tierra el 5 de septiembre de 1977 y se ha adentrado en un mundo inexplorado, consiguiendo ampliar los límites de nuestra comprensión del Sistema Solar 35 años después de abandonar la Tierra.

Existen varios equipos que se encargan de analizar los datos transmitidos por la sonda, los cuales aportan informaciones inéditas sobre los confines del Sistema Solar, "la heliopausa" que es la frontera que no separa del espacio interestelar.

La exploración del Voyager de la NASA (el Voyager 2 fue lanzada con un mes de intervalo y en una trayectoria distinta) tenía como principal objetivo el estudio de los planetas más alejados de nuestro Sistema Solar: Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno

Desde entonces... las sondas viajan hacia los confines del sistema solar y el Voyager 1 está a punto de convertirse en el primer objeto de fabricación humana que franqueará dicho límite, alcanzando así el espacio interestelar. 


El Voyager 1 debe salir en algún momento de la zona de influencia del Sol (helioesfera se llama), para entrar en el gas galáctico o interestelar, a partir del cual se forman las estrellas. 

Pero lo que no pueden predecir con exactitud es el momento en que la sonda cruzará la zona límite entre los dos medios, la heliopausa, cuya localización exacta se ignora, ya que es fluctuante.

En marzo del 2010, el Voyager 1 entró en la "región de transición" y contra todas las previsiones, los flujos del viento solar medidos en esta región de transición no existían prácticamente.

Es muy posible que ya esté "rozando el límite" de la frontera, pero igualmente, podrían pasar días, meses o incluso años, antes de que la sonda se adentrara en el espacio interestelar.

Las sondas podrán continuar transmitiendo y recopilando datos hasta el 2.020 y puede que hasta 2.025.

Cuando los dos Voyager salieron de la Tierra disparados en 1977, nadie sabía cuanto tiempo iban a sobrevivir... hoy día son las naves que más tiempo han permanecido operativas y las que están más distantes, a miles de millones de kilómetros de nuestra órbita, pero en direcciones diferentes.

El Voyager ahora mismo está envuelto en una burbuja de plasma gigante, una zona caliente y turbulenta, donde existe una corriente de partículas cargadas que vienen del Sol.

Algo más allá de la burbuja se encuentra una nueva frontera en la Vía Láctea, el espacio entre las estrellas. Una vez que la sonda se abra camino a través de esta zona, el ambiente, en comparación, será más tranquilo.

A pesar de ser reliquias de los primeros tiempos de la era espacial, aún funcionan las sondas. No tienen más que 68 kilobytes de memoria en sus ordenadores, para hacernos una idea, el iPod más pequeño de la actualidad es 100.000 veces más potente. Además cada Voyager lleva una grabadora de cinta de ocho pistas, mientras que las naves de hoy día lo que utilizan es memoria digital.

La sala donde controlan los Voyager aquí en la Tierra, es un cubículo alfombrado, que podría confundirse perfectamente con una compañías de seguros, a no ser por un letrero azul que pone: "Controlador de misión" y una advertencia: "Hardware fundamental de la misión Voyager. Por favor no tocar"

Ya no hay científicos asignados a la misión a tiempo completo, pero existen 20 que trabajan a tiempo parcial para ir analizando los datos que van enviando. Puesto que las naves están lejos, son necesarias 18 horas para que una señal de radio del Voyager 1 llegue a la Tierra; en el Voyager 2 toma 14 horas.

Las cámaras a bordo de los Voyager se apagaron hace bastante tiempo. Las naves que tienen propulsión nuclear y el tamaño aproximado de un automóvil compacto, aún cuentan con cinco instrumentos para seguir estudiando los campos magnéticos, los rayos cósmicos y el viento solar.


Llevan también unos discos dorados que contienen saludos en diferentes idiomas, imágenes y música, por si existe la posibilidad de que se encuentren con especies inteligentes.


A pesar de lo ambiciosa que es, la misión Voyager fue reducida, el plan original era enviar un cuarteto de naves espaciales a Urano, Júpiter, Neptuno y Plutón en lo que era considerado como la "gran gira" del Sistema Solar. Pero el plan fue rechazado, y los científicos se ajustaron a la misión Voyager que conocemos actualmente.

La doble misión de los Voyager ha costado ya 994 millones de dólares de 1977, lo que traducido serían unos 3.800 millones de dólares actuales.

Para cuando el combustible se le termine, el Voyager 1 ya estará flotando entre las estrellas.

1 comentario:

  1. Escribe algo sobre la catalufada del otro día.

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