28 septiembre 2012

Masoquismo Made in Spain.-



Ya estamos acostumbrados a que algunos porreros ociosos, que no son más que unos burdos imitadores de las revueltas acaecidas en algunos países moros, eviten detenciones de delincuentes extranjeros; como la del narcotraficante senegalés que vivía en Lavapiés, o la del también senegalés y a la vez inmigrante ilegal, que viajaba de gorra en el metro de Madrid.

Hay casos que logran rizan el rizo, como el de los cuatro policías que resultaron heridos al intentar detener a un ciudadano, de nuevo un senegalés y de nuevo en Lavapiés... a quien otro inmigrante moro había denunciado por haberle agredido. Cuando acudieron los policías a identificar al agresor subsahariano (léase negrito) éste se lió a patadas, salivazos y puñetazos, todo a la vez, entonces, 300 vecinos del multicultural barrio madrileño lanzaban botellas y piedras contra los vehículos policiales. Es lo que tiene la chusma cuando se crece... y todo por acudir en auxilio de otro inmigrante víctima de una agresión.

Existen aún muchos más casos de reacciones endófobas, como la de los cientos de turistas que en Gandia estuvieron increpando a la policía cuando ésta acudió a detener a un mantero negrito que se dedicaba a la venta ambulante de productos falsificados en la playa de esta localidad valenciana y que además hirió a dos policías durante el forcejeo. 

O como la de los vecinos del barrio de la Malvarrosa, en Valencia, que reprochaban a la policía  el desmantelamiento de varios puestos de top manta del paseo marítimo donde se venden relojes, pañuelos, CDs, bolsos, todo de imitación por supuesto, siempre a requerimiento de los comerciantes de la zona que ven mermados sus ingresos por la venta ambulante e ilegal de artículos por parte de inmigrantes en situación irregular. 

Es la España del auto-odio y la endofobia, la misma que no se manifiesta para impedir flagrantes injusticias como aquella de la que fue víctima un desempleado español multado con 1.500€ por vender espárragos (¡espárragos!) en la vía pública para poder comer y no verse obligado a robar.

Y es que en España no cabe un tonto más... sólo los tontos tiran piedras a su propio tejado. Somos una raza que está en peligro de extinción y algunos hacen todo lo posible para que esta extención llegue cuanto antes.

Lo confieso, sufro endofobia grave, odio a los españoles, a la masa española, una de las más decrépitas, borregas y mezquinas del mundo.

Esto es para los que van a los dentistas lisensiados, que por ahorrarse unos euros les ha salido el tiro por la culata:


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