11 marzo 2013

Los Negros sin Orgullo.-

La niña y yo tomamos el autobús en un barrio de Nueva York en el que viven muchos negros. Pero no son negros orgullosos de vivir dentro de su piel, como pueden ser Barack Obama o Luther King, tampoco son negros orgullosos de dar miedo, como le pasaba a Malcom X... no... hablamos de otra especie de negro que ha nacido y que morirá sin orgullo, un negro que está muy cabreado con todos los blancos, está convencido de que desde el primero hasta el último hemos venido a este mundo a joderle. Sin excepciones y sin matices.

 A este tipo de negra y de negro (el fenómeno es más acuciante entre las negras) se le puede reconocer porque se saltan el semáforo rojo con el coche justo cuando pasabas a pie cuando lo tenías verde; porque te venden un cartón de leche o una barra de pan sin dirigirte la palabra ni mirarte jamás a los ojos, y porque no existe la más remota posibilidad de que se levanten nunca en el autobús o en el metro para dejar sentarse un niño pequeño. Blanco, se entiende.

Pero no es sólo que estos negros no dejen sentarse en el autobús a los niños blancos. Es la forma que tienen de no darles el asiento. La mayoría de personas que practican el incivismo legal hacen ver como que no te están viendo. Que están demasiado concentrados leyendo la Biblia o escuchando el iPod. Los negros sin orgullo nunca hacen por disimular. Te miran con desazón.

Esto me recuerda la película de Django, cuanto Di Caprio dice que los negros han sido sumisos durante generaciones, que lo llevan en los genes. Que esos tres agujeros que tenía en el craneo un negro así lo pronosticaban. Y tenía razón... los negros son sumisos por naturaleza y ahora que los blancos han querido integrarlos en su sociedad, se siguen sintiendo inferiores, acomplejados... de ahí esa mirada de desazón.

Lo mejor que se puede hacer en el caso del autobús, es abstraer de ellos... aunque a veces cuesta. La negra sin orgullo en cuestión (que además está gorda como un elefante marino); salta como un resorte de rabia en cuanto nota el más mínimo golpecito en el brazo porque he perdido un poco el equilibrio. El equilibrio justo para sujetar a la niña y que no caiga al suelo.

Iba a decir "sorry" de buena fe, pero no me dio tiempo. La negra ya estaba exigiendo y gritando que me disculpara con una mala hostia increíble. No gritaría tan fuerte si le hubiera arrancado la Biblia o el iPod con los dientes. Me quedo paralizada. Pero la negra gorda vuelve a chillar como un monstruo, exige que me disculpe. Por fin yo reacciono y le digo que, de ninguna manera, que no lo pienso hacer.

La negra sigue con un chaparrón de reproches en el inglés que hablan de los negros sin orgullo, que es como el de los personajes del Tarantino pero sin contar chistes. Entre fuck y fuck la negra balbucea que si no estuviera la niña delante, me abriría la cabeza. Yo reacciono diciendole que ella es una mierda de persona. Entonces la veo parpadear bajo el impacto de mi afirmación. Es evidente que lo toma como una valoración racial y social, no personal. Así que decide defenderse con lo que se defendería cualquier negro cuando no tiene argumentos: Racista!!

-Este artículo fue censurado por el periódico "Ara" y echaron a la periodista que lo escribió Anna Grau. La dirección del periódico, calificó el artículo como "racista".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...