17 agosto 2013

En Israel está prohibido interpretar a Wagner.-

El director de orquesta Barenboim (que es mitad judío y mitad argentino), ha pedido que deje de identificarse a Wagner con Hitler. 

De hecho la identificación del autor con Hitler es tan grande que en Israel está prohibido interpretarlo, (y me parece perfecto que Wagner esté prohibido en Israel y para los judíos, sus oídos no están hechos para admirar semejante melodía).

Pero la verdad es que muy difícil alejar al compositor del Führer, aunque entre ellos no se conocieran, ni siquiera pertenecían a la misma generación.

Lo que es innegable es la enorme influencia que Wagner tuvo en Hitler.

Desde muy pequeño, Hitler sentía una gran atracción por la música. Tomó incluso lecciones de piano con el mismo profesor que tenía su amigo Kubizek. Paula, la hermana de Hitler, lo recordaba sentado a un piano de cola durante horas.

La mala salud de la madre de Hitler, impidió que éste pudiera seguir con las clases. No es ninguna casualidad que Kubizek y Hitler se encontraran en 1938, durante las representaciones de Bayreuth y justamente durante "El ocaso de los dioses". La pareja visitó uno de sus lugares sagrados: la tumba de Wagner.

La ópera favorita de Hitler era Lohengrin, que era capaz de ver en diferentes y numerosas interpretaciones. Tenía también la biografía de Wagner escrita por Houston Stewart Chamberlain.

Todo el mundo sabía que Hitler era capaz de silbar pasajes de óperas de Wagner y que entretenía con ello a sus compañeros. La primera vez que estuvo en Bayreuth, donde vivió Wagner, fue en 1923, accedió al teatro y quedó extasiado.

La esposa del hijo de Wagner, Winifred Wagner, quedó embelesada por Hitler y tuvieron una relación muy amistoda durante toda la vida de Hitler.

Fue muy importante el hecho de que Hitler conociera a Winifred Wagner y a Houston Stewart; éste último también era un fanático de Wagner, además de estar casado con la hija más joven del compositor.

Existía un círculo cerrado en torno a Wagner, liderado por Hitler ya durante los años de lucha.

El hecho de que existiera tan buena relación entre Winifred y Hitler, hizo que ella fuera la regente del festival de Bayreuth hasta el año 1.944.

Así que el nombre de Wagner y Hitler no van sólo unidos porque Hitler fuera un gran admirador del músico. Varios descendientes de Wagner fueron partidarios y amigos de Hitler. Además, los Wagner ayudaron a Hitler durante los años de lucha. Le porporcionaban cosas sencillas como porcelana y ropa blanca; incluso le enviaron un ejemplar de obras completas de Wagner con sus partituras originales.

Hitler era un hombre más atraído hacia las artes que hacia la política (y eso que como político era genial). En sus conversaciones habituales nunca faltaban comentarios hacia los artistas­:

-"Un gran hombre vale mucho más que mil millones en las arcas del estado. Un hombre que tiene el privilegio de estar al frente de un país, no podría hacer mejor uso de su poder que ponerlo al servicio del talento. ¡Ojalá el Partido considere siempre que su principal deber es descubrir y alentar los talentos! Los grandes hombres son los que expresan el alma de una nación".

-"No hay nada más bello que ofrecer a la nación monumentos dedicados a la cultura".

-"A la larga las guerras se olvidan. Solo quedan las obras del genio humano".

-"Me encuentro absolutamente decidido a imbuir un poco de cultura en las más pequeñas de nuestras ciudades, de suerte que cada una de ellas pueda presentar de si misma una imagen cada vez más atrayente. Cierto es que toda ciudad no puede pretender recibir el influjo de la cultura más que en la medida de sus tradiciones, ya que esas dos ideas son siempre indisolubles. Bayreuth, Weimar y Dresde, para hablar de ejemplos clásicos, son prueba de ello. Si se reflexiona resulta cierto que es muy difícil asociar una ciudad a la idea de la cultura si no ha habido hombres célebres que respirasen entre sus muros. Son ellos quienes le confieren ese destello de humanismo que se identifica a la larga con su imagen". 

Joachim Fest relata en su biografía sobre Hitler una anécdota que ilustra hasta qué punto la música de Wagner era tan importante para él:

-Durante el viaje, mientras atravesaba por la noche el territorio del Ruhr, ante altos hornos incandescentes, ante montañas de escorias y torres extractoras, le embargó uno de aquellos sentimientos de soñador sojuzgamiento propio que despertaban en él el deseo de oír música. Rogó le pusiesen un disco con música de Wagner, meditando después de haber oído el preludio de Parsifal: "Del Parsifal crearé mi propia religión. Un oficio divino en forma solemne... sin teatro de humildad... Sólo con el ropaje del héroe puede servirse a Dios. 

Tampoco hay que olvidar que la estética del nazismo le debe mucho a Wagner. Los congresos y representaciones del partido tenían una teatralidad propia de las óperas de Wagner. Fest dice que: "Las ideas de Hitler sobre una política convertida en estética se cubrían perfectamente con el concepto", haciendo referencia a la música de Wagner y que "la magnificencia hace ostenciación de muerte".  

Otro pasaje de la biografía de Fest dice:

"Su expresión más elevada la constituía el final de El crepúsculo de los dioses. Siempre que en Bayreuth se derrumbaba entre llamas el castillo de los dioses, bajo los efectos de la rebelión musical, cogía entre sus manos, en la oscuridad del palco, la de la señora Winifried, sentada a su lado, y emocionado, se la besaba."

Ahora la polémica está otra vez servida. En esta ocasión se trata si los judíos pueden escuchar la música de Wagner. El director Barenboim lleva ya varios años intentándolo. Hitler y Wagner no fueron contemporáneos. Es posible separar a Wagner de Hitler. Pero no a Hitler de Wagner.  

Hitler estuvo íntimamente ligado a su familia y le dio un gran impulso al festival de Bayreuth. Wagner fue el compositor que más se escuchó durante el III Reich. 


Como anécdota del destino, es preciso decir que el funcionario que casó a Hitler y a Eva Braun se apellidaba Wagner. Hitler no pudo encontrar a nadie mejor para la ocasión.




Wagner exalta la valentía y el heroísmo en sus obras, tal como esperaba Hitler de su nación.

Para comprender más a Hitler, hay que comprender primero la música de Wagner. No sólo disfrutarla y escucharla, como un ejercicio de refinamiento, sino estudiarla... comprenderla. Y también hay que estudiar el contexto histórico en el que vivió Hitler, la crisis del 29, el anti-semitismo existente, etc... Pero sobre todo, hay que comprender a Wagner.

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