07 septiembre 2013

Emisoras secretas que nadie reconoce.-

Desde la Guerra Fría, una serie de estaciones de radio están transmitiendo día y noche códigos extraños y señales al mundo entero y todo lejos de los ojos y oídos del gran público. Ningún país reconoce poseerlas, pero el caso es que no paran de emitir. Con el paso de los años, se han ido sumando otras aún más raras e inquietantes.

En estos tiempos de Internet y teléfonos móviles, van quedando cada vez menos radio-aficionados. La sencillez, conveniencia y economía de estas tele-comunicaciones han hecho que mucha gente olvide aquello tan antiguo de levantar una antena y transmitir (o escuchar) por sus propios medios.

Y con ello... gran parte de esa realidad a la que llamamos espectro radio-eléctrico ha desaparecido de la vista del público (algo que tampoco es que fuera antes muy popular). Se usa sin parar, pero detrás de tantas capas que es como si fuera prácticamente invisible.

...seis, cuatro, tres, cinco, siete, siete, cero...

Los estados, sus militares y algunas entidades privadas, siguen igual de interesados en este ámbito de la realidad que permite comunicarse autónomamente a distancias muy grandes.

Con razón se dice que el arma más peligrosa del mundo es una radio, por eso las fuerzas armadas destinan grandes recursos a proteger las propias e incapacitar las del enemigo. Todos los países dignos de tal nombre vigilan, monitorizan y fiscalizan cuidadosamente su espacio radio-eléctrico (tratando a su vez de llegar al de los demás).

En esta frontera inmaterial, como ocurre en todas las fronteras, suceden muchas cosas y algunas de ellas muy extrañas. Cosas de esas que dan pábulo a los mitos y a las leyendas.

Durante las últimas décadas, han venido saliendo al aire unas estaciones fantasmagóricas o, cuanto menos, espectrales. A las más conocidas se las denomina, estaciones de números.

La razón es muy sencilla: día y noche, sin parar, a determinadas horas y frecuencias exactas, una voz de hombre, mujer o incluso de niño emite al mundo número tras número sin un sentido aparente, intercalando de vez en cuando alguna música o palabra (siempre la misma y los aficionados les ponen nombre a partir de ahí).

Las hay en muchos idiomas, sobre todo ruso e inglés (qué raro, ¿eh?), aunque tampoco  faltan las que transmiten en castellano. Algunas de estas voces son sintéticas; otras, podrían pertenecer a un tipo de locutor bastante singular:



Estación de números "Atención" V2a, que parece ser cubana. Durante un caso de espionaje, los Estados Unidos acusaron a varias personas de poseer software para descifrar estos mensajes, una de las pocas ocasiones en que ha habido una "confirmación oficiosa" de su utilidad.

Ningún país ha reconocido su existencia ni opina sobre las de otras naciones. Sencillamente están ahí. La opinión más generalizada es la de que transmiten mensajes en clave para sus agentes repartidos por el mundo, el hecho de que emitan en onda corta-alta frecuencia (la cual multiplica el alcance a larga distancia por propagación ionosférica), junto a con ráfagas cortas de datos modulados en la señal, refuerza esta hipótesis. Que de hecho, ha sido confirmada de manera "oficiosa" en dos ocasiones.

Una de ellas fue cuando un portavoz del Ministerio británico de Industria y Comercio, que era el responsable de la regulación de tales frecuencias en Inglaterra, aseguró en unas declaraciones al Daily Telegraph que "son lo que ustedes suponen que son. La gente no debería fascinarse con ellas. No son para, digamos, consumo público."

De manera más contundente, durante un caso de espionaje en los Estados Unidos se acusó públicamente a varias personas de recibir instrucciones cifradas mediante la emisora "Atención" vinculada con el gobierno cubano... fue esta la primera ruptura del pacto entre caballeros según el cual estas estaciones no son de nadie, no transmiten nada que pueda interesar y disuélvanse, que aquí no hay nada para ver.

Estación de números Lincolnshire Poacher, es la más famosa. Esta emisión, que está precedida en el primer minuto por su conocida melodía musical, se ha trazado a la base aérea británica de Akrotiri (Chipre). Lincolnshire Poacher dejó de emitir en junio del 2.008, sustituida por Cherry Ripe, que se sospecha procede de Australia. Ambas han sido vinculadas con los servicios secretos británicos.

Durante la Segunda Guerra Mundial llamaron mucho la atención las largas series de "mensajes personales" transmitidos por la BBC de Londres o Radio-Moscú, sólo por nombrar dos de las más conocidas. Estas emisiones, eran disimuladas entre verdaderos mensajes de servicio público, contenían información cifrada para los espías, guerrilleros y resistencia situados en la Europa ocupada por los nazis.

Tenían un formato sencillo y de apariencia inocente; por ejemplo podía ser, algo del tipo "para John Smith, de Glasgow, de sus primos en Leicester: la tía Henrietta ha llegado con bien a York." No se necesita mucha imaginación para comprender que esto puede constituir perfectamente un mensaje cifrado para algún destinatario secreto... o tal vez no.

Se tratan de transmisiones unidireccionales: no esperando respuesta alguna del receptor, por lo menos no de modo inminente. Sirven para remitir instrucciones, órdenes, datos... y a veces cosas como felicitaciones de cumpleaños o por alguna que otra fiesta nacional, que hay que cuidar al personal.

La utilidad más interesante de estos mensajes es que, si el canal no ha sido penetrado y no se cometen errores, resultan totalmente indescifrables. Para ello utilizan cifrados arbitrarios (frases convenidas previamente, como la que acabamos de ver) o las llamadas "libretas de un solo uso", que se corresponden bastante mejor con estas estaciones de números.

Cuando se emplean debidamente, las libretas de un solo uso no se pueden romper de ninguna forma, a diferencia de lo que pasa con las cifras basadas en algoritmos lógico-matemáticos (como las que se utilizan normalmente en Internet o en la telefonía móvil, tipo RSA, A5 o KASUMI).

Las libretas de un solo uso no son más que un cifrado por sustitución o, en ocasiones, por trasposición; técnicas utilizadas desde tiempos muy antiguos. 

Usarla es tan fácil (aunque engorroso pues no se utilizan ordenadores) como combinar cada palabra, número o letra del mensaje con la correspondiente palabra, número o letra de la libreta, a palo seco o con varias combinaciones. Pero, a pesar de ser tan simples, constituyen información segura teoricamente: o sea, segura por completo (si se aplica siguiendo el modelo teórico).

Su fuerza radica en tres elementos: la seguridad de la clave, la cual tiene que ser aleatoria por completo y en que jamás se vuelva a usar, lo que en la práctica resulta mucho más fácil de decir que de hacer. Si se vuelve a usar la misma clave aunque sea sólo una vez... los mensajes se pueden descifrar mediante operaciones matemáticas simples (por ese motivo se llama de un solo uso). Si no es totalmente arbitraria, también.

En ocasiones se usan generadores pseudo-aleatorios de números para producirlas, pero la gente más profesional usa generadores aleatorios de naturaleza cuántica.

A pesar de ser tan seguro, su uso no se llegó a extender hasta la llegada de la informática debido a las dificultades prácticas de gestionar todas esas libretas de un solo uso. Rusia (por ejemplo) metió la pata durante la Segunda Guerra Mundial, debido a que por exigencias del conflicto requerían más claves aleatorias de un solo uso de las que podían producir: así que no les quedó más remedio que reutilizar algunas páginas (aunque jamás libros completos).

Por ese motivo, los Estados Unidos pudieron descifrar una parte de los mensajes enviados por sus entonces aliados soviéticos durante la segunda guerra mundial (algunos tan tardíamente como en los años 80). En 1.946 un espía les notificó el error y así sus libretas de un solo uso se volvieron otra vez indescifrables.

Las estaciones de números emiten mensajes a sus agentes secretos repartidos por el mundo, para los descifren usando las libretas de un solo uso (hoy en día ya tienen versiones informatizadas). Pero, a partir de finales de los años 60 y sobre todo de los 70 comenzaron a aparecer en la URSS un nuevo tipo de emisiones aún más misteriosas y extrañas: las balizas de letras.

Estas, son estaciones de radio que emiten constantemente una letra en código Morse (en su versión cirílica), siempre es la misma, una y otra vez. A simple vista no hacen nada más, o al menos no hacen nada que la comunidad amateur haya logrado comprender y eso que algunos cuentan con conocimientos y equipos bastante sofisticados.

Por ese motivo y porque se confunden fácilmente con las radiobalizas aeronáuticas NDB que también transmiten su identificador en el código Morse (aunque no en onda corta), han venido a llamarse balizas de letras.

La "baliza C", que la vinculan a una emisora situada en Moscú:



En este caso las especulaciones son mucho más variadas, ya que nadie parece entender cual es su función. Muchas de ellas han sido trazadas a bases navales de la flota rusa. Unos creen que constituyen marcadores de propagación, para saber qué frecuencias responden mejor en cada momento. Otros... que se trata de indicadores para canales de transmisión naval relacionados con la flota de superficie, submarina y hasta fluvial.

Unos dicen que sirven para el seguimiento de satélites... otros que son para la defensa civil... vamos que nadie tiene ni idea, pero todos los escuchan y ningún país está dispuesto a admitirlo.

Existen como mínimo unas doce balizas de letras, ubicadas en Rusia. Se suelen agrupar en dos categorías: las solitarias y las agrupadas. Las agrupadas se llaman de esa manera porque transmiten en frecuencias muy próximas, separadas exactamente 100 hertzios entre sí.

Y las solitarias se llaman así porque emiten en frecuencias propias, que no parecen relacionadas con las demás. En ocasiones, alguna de estas (normalmente la "P") interrumpe su emisión para transmitir una rápida secuencia en código Morse o de tipo digital. Y ahí están... comunicando noche y día una única letra una vez tras otra.

Hay gente que les ha achacado otro tipo de usos más siniestros a estas emisoras oscuras, sobre todo desde que apareció la que llaman "el timbre" el zumbador o UVB-76. Como su nombre indica, suena como un timbre o un zumbador pitando 25 veces por minuto, 24 horas al día, los 365 días al año, en 4625 kHz y otras frecuencias cercanas. Durante cincuenta minutos al día, de 7:00 a 7:50, transmite con menor potencia; se cree que le hacen el mantenimiento en ese tiempo. Ha sido trazada hasta una instalación militar en Povarovo, a 40 kilómetros al noroeste de Moscú.



Ya han comprobado que no se trata de una grabación (emisión de la estación) si no de una seña mantenida activamente. Algunos radio-aficionados creen que esta señal se utiliza para operar un sistema de misiles nucleares, si el tono se rompe, armaría.

Si las balizas de letras ya son raritas de por si, el zumbador resulta marciano por completo. Fue detectado por primera vez en 1.982, aunque seguramente ya llevaba emitiendo una buena temporada. En pocas ocasiones, la transmisión se ha interrumpido para pronunciar unas palabras en clave y luego ha continuado. 


En otras ocasiones se han escuchado voces y ruidos de fondo, como si hubiera un micrófono abierto todo el tiempo o gran parte de él. Es como si el pitido no se inyectara directamente en el circuito, sino que se capta del sonido ambiente en el misterioso lugar. Su sonido característico ha cambiado en dos ocasiones; la más reciente, en junio del 2010, después de una serie de politonos y transmisiones en Morse.  

Las especulaciones y rumores sobre este zumbador son muy variados. Se le vincula generalmente al Estado Mayor Ruso y no son pocos quienes piensan que está relacionado con el mecanismo de mano del hombre muerto Perimetr, o sea, que si este zumbido se parara (en solitario o junto con otras señales desconocidas), todo el sistema ruso de represalia termo-nuclear se activaría. 

Otros, opinan que puede ser un sistema de telecomunicaciones para el Distrito Militar de Moscú e incluso un sistema de investigación ionosférica similar al HAARP.

Durante muchos años existió una versión occidental de Zumbador, se llamaba la emisora de música hacia atrás por los sonidos tan raros que transmitía; estuvo trazada a los Estados Unidos y a Inglaterra, pero aparentemente desapareció en 2.004. Se dice que se han pasado a Internet, que es una red más segura. 

El Zumbador, sin embargo, continúa activo y sigue siendo actualizado y modernizado, sea para lo que sea que haga.

Balizas de letras, el Zumbador, estaciones de números... emisoras secretas que ningún país reconoce tener, que el mundo ignora y que sin lugar a dudas forman parte de los mecanismos más delicados y secretos de las naciones.


Tal vez haya que esperar a que la historia nos lo cuente, pues en casi medio siglo, nadie ha estado dispuesto a salir y hablar.

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