30 septiembre 2013

Relojes FLIEGER de la LUFTWAFFE de la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.-

Estos relojes fueron una parte esencial del equipamiento de los bombarderos alemanes y después valiosas piezas de relojería muy apreciadas entre los coleccionistas.

En la   imagen de la izquierda, los   tripulantes de un bombardero alemán consultando su “B-Uhren”

Alemania es uno de esos países que tiene una larga tradición relojera, país en el que a día de hoy aún siguen produciéndose bastantes de sus fabricantes clásicos, como Laco o Stowa.

Muchos de ellos, durante la mitad de la década de 1.990, fueron re-introduciendo en sus catálogos, versiones o réplicas adaptadas a los nuevos tiempos, de los relojes que fabricaron para la Luftwaffe durante la segunda guerra mundial, la fuerza aérea del Tercer Reich.

Dos de los modelos más conocidos, apodados popularmente como "fliegers", que significa aviador en alemán, se llamaban originalmente "Beobachtungshur" o "B-Uhren", de manera abreviada.

La traducción literal es "reloj de observador", diseñados especialmente para los bombarderos de los aviones de combate. Los pilotos recibían cronómetros de muñeca como los "Hanhart" y el resto del personal, piezas más simples.

Para los navegantes, durante la época de la aeronáutica en la que se encuadra la segunda guerra mundial, disponer de un reloj de precisión era vital para determinar la posición del aeroplano sobre el mapa.

Para los bombarderos, los tripulantes que soltaban las bombas, el reloj era crucial para sincronizar los explosivos.

Los Flieger de la Lufwaffe fueron encargados en un primer momento a "A Lange Sohne", que por entonces era el suministrador principal de relojes militares del Reich. Sin embargo, la cantidad ingente de unidades que necesitaba la maquinaria bélica alemana, hizo que se unieran a la producción cuatro fabricantes más: IWC, Stowa, Wempe y Laco.

Las especificaciones que debían cumplir los Flieger, fueron definidas por el ministerio alemán del aire, el "Reichsluftfahrtministerium". LLegando a diseñar dos modelos, el "Baumuster A" o "Modelo A":


Y el "Baumuster B" o "Modelo B". La diferencia residía en el diseño del dial:



La versión que se usó mayormente a lo largo de la guerra fue la "A", cuya especificación surge en el año 1.940. La especificación de los "Fleiger B", es posterior, de enero de 1.941 y se fabricaron muy pocas unidades:


El dial de modelo "A" es un concepto muy limpio donde prima la claridad en la lectura, mientras que la versión "B" es un dial mucho más recargado. Sustituyendo los números de las horas por los minutos; 5, 10, 15... hasta 55, añadiendo un círculo interior con las horas en cifras de menor tamaño.

En las imágenes de arriba, se muestran las réplicas actuales que produce Laco.

Según los estándares determinados por el ministerio del aire alemán, ambos relojes, A y B, debían de cumplir con las siguientes características;

Una caja de 55 mm de diámetro. Estos relojes tenían un tamaño considerable por diferentes motivos. En primer lugar, los mecanismos escogidos se montaban anteriormente en relojes de bolsillo, no en relojes de pulsera. Estos mecanismos funcionaban dándoles cuerda.

En la imagen de abajo, detalle de la tapa trasera y lateral de la caja en las réplicas de Laco:


En segundo lugar, no estaban pensados para ser llevados atados a la muñeca desnuda, sino, encima de un guante grueso necesario para proteger las manos de congelaciones cuando se volaba a mucha altura.

Hay que tener en cuenta que en esta época, los aviones no llevaban calefacción, a excepción en ocasiones de rudimentarios sistemas en la cabina del piloto. No para el resto de la tripulación. Las temperaturas cuando se alcanzan determinadas altitudes caen bastantes grados bajo cero.

En la práctica, muchos aviadores llevaban los Flieger colgando del uniforme, a la altura del pecho o incluso en el bolsillo.

Las coronas eran de gran tamaño, por el mismo motivo, para poder ser operadas llevando guantes.

Los mismo pasaba con la correa de cuero extra-larga. Tenía que tener esa longitud, para poder ser atada por encima de los gruesos guantes de vuelo.

En la imagen, la larga correa de un "A. Lange Sohne" Baumuster-B:


Esta pieza en cuestión, superó los 10.000 dólares en subasta. De cara al coleccionismo, los B-Uhren más valiosos del periodo de guerra son los IWC y los Lange Sohne.

El mecanismo de estos relojes estaba "hackeado", o sea, el segundero se detenía cuando se tiraba de la corona. Esta característica de origen militar, era fundamental para garantizar que el reloj pudiera ser ajustado o sincronizado con otros con absoluta precisión.

En la imagen, la maquinaria "Durowe cal. D 5" en un Laco de la época:


El resorte regulador del mecanismo debía ser "Breguet". El muelle que controla la velocidad de giro de las agujas. El mismo que marcas como Rolex usaron durante bastantes años; parece un simple muelle plano en espiral, pero se trata de una pieza de ingeniería muy precisa.

Este muelle tiene que mantener su resistencia a lo largo de los años y volver a su forma original exacta cada vez que se estira para dar cuerda.

Además tiene que poder aguantar impactos laterales y tener propiedades anti-magnéticas:


En la tapa trasera, se graba el nº de especificación FL 23883 (FL, vuelo 23, navegación).

Todos los relojes debían de ser regulados y testados antes de su entrega con una exactitud impecable, conforme a la mentalidad cuadrática alemana.

Los Flieger jugaron un papel muy importante, muchas veces pasado por alto, en varios aspectos de la guerra.

Durante los bombardeos nocturnos en ciudades como Londres, los bombarderos estratégicos del Reich, tales como los Heinkel 111 navegaban por la noche siguiendo unos haces de radio lanzados desde el otro lado del Canal de la Mancha.

Los aliados comenzaron a interferir la señal, después de descubrir el sistema tras analizar una comunicación de radio de uno de estos aviones con la base.

En la imagen inferior, los diales de los Flieger iluminados:


Al volverse poco fiables, la navegación a ciegas se tenía que hacer mediante cálculos de tiempo y velocidad, momento en el que la precisión del reloj era determinante. Tal y como se demostró sobre Londres, resultó ser impecable.

Al finalizar la segunda guerra mundial, la industria alemana quedó bastante tocada, enfrentándose a un largo proceso de reconstrucción, a la vez que los aliados les habían requisado materiales, patentes y diseños de todo tipo de equipos alemanes, para copiárselos, que por entonces estaban entre los más avanzados del mundo, incluyendo los relojes Flieger.

Los rusos desvalijaron por completo las factorías de relojeros como Tutima.

La Unión Sovética los copió y empezó a producir diales similares a los Flieger, prácticamente desde la década de 1.940, pero usando sus propios mecanismos, que solían tener un pequeño segundero situado a las 9 en punto.

Después fueron sumándose otros fabricantes de otros países, hasta que en 1.990 la propia Alemania pudo volver a recuperar lo que era suyo.

Hoy día, varios fabricantes alemanes ofrecen los Flieger A y B en prácticamente todos los tamaños, desde réplicas exactas a los originales, con cajas de 55 mm., hasta versiones más pequeñas de 42 mm, 40 mm, o incluso 36 mm.

En la imagen dos Stowa:


Existen también opciones con mecanismos de cuerda o automáticos alemanes, mecanismos alternativos como Miyota japoneses y otros de cuarzo, correas de cuero, correas metálicas tipo "oyster" y de malla.

Los productores principales actuales de modelos "vintage" son Stowa y Laco. Laco es el que más opciones ofrece, con diámetros que van desde 36 mm. hasta los 55 mm. originales, con mecanismos de todo tipo.

Algunas cajas están pintadas en gris mate. Stowa ofrece Fliegers con cajas de 40 mm.

Hay otras empresas como Archimede, Damasko, IWC, Azimuth o Steinhart, que fabrican versiones modernizadas o revisadas adaptadas a los gustos más actuales.

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