22 octubre 2013

El café un brebaje de Satanás.-

Así es como lo definieron los sacerdotes católicos en el siglo XVII, un brebaje de Satanás. Rusia tampoco andaba muy a la zaga, allí se castigaba su consumo con duras penas que llegaban a la mutilación y tortura de sus consumidores.

Hoy día, el éxito del café es indiscutible. Los principales productores de café son los panchitos, allí en América del Sur; el café más caro, famoso y exquisito es el Blue Mountain, que procede de Jamaica.

Bar de Pete en el mercado de Washington, Manhattan, 1950:


Rupert Neily sirviendo café a Janet Rogers en la cocina de Alpha Delta Phi en un intermedio a medianoche durante una representación de danza en Bowdoin College. Brunswick, 1939:


A partir de que el Santo Padre (léase el Papa de Roma), aceptó el café, éste se extendió de manera vertiginosa. En el año 1.652 se abrió la primera cafetería en Londres, en 1.670 en Berlín, en 1.686 en París. 

A mediados del siglo XVIII todas las ciudades de Europa tenían ya sus cafeterías. En el siglo XIX la demanda de café en Europa superaba a la oferta y el precio llegó a ser tan alto que comenzó el uso de sustitutivos como la achicoria.

New Orleans, downtown street. Louisiana, 1935. Walker Evans:


Frances Benjamín Johnston, fue una de las primeras mujeres americanas que se dedicó a la fotografía profesional, aquí está tomando té y café con Elbert Green Hubbard, (las dos cosas a la vez, vaya nervios tenía que tener) un renombrado escritor, filósofo y artista de Illinois, en su estudio de Washington en el año 1.900. En medio, una persona sin identificar, (pero que es la que más espacio ocupa en la foto):


El conductor James M. Johnson y el guardafrenos Jack Torbet tomando café en el vagó de cola del ferrocarril de Atchison, Topeka y Santa Fe entre Oklahoma, Waynoka y Canadá. El ferrocarril tenía el vagón de cola como un lugar de descanso para los trabajadores cuando tenían un turno libre; hasta que las autoridades pensaron que era innecesario y lo destinaron a otros usos, (léase a dejarlo para los viajeros y así ganar más dineros... dinero dinero, el Dios de la humanidad). Oklahoma, 1943:


Almuerzo en la ventana del restaurante sólo para mujeres de National Cash Register, Dayton. Ohio, 1.902, (y se iban al restaurante con el delantal puesto? Vaya cara de amargadas que tienen, son ideales para protagonizar una película de miedo):


La actriz Myrna Loy sirviendo café a los marineros americanos. San Pedro, 1942. Life. (Ah bien, que es actriz, ya decía yo... cuánta expectación para una simple camarera). Os imagináis a las dos de arriba sirviendo café a los de abajo??:


El café lo introdujeron en Europa los mercaderes venecianos en 1.900. El primer occidental en describir el café fue Leonard Rauwolf que la definió así: "Una bebida tan negra como si fuera tinta y remedio contra todo tipo de males. Sus consumidores la toman por la mañana en una jarra de porcelana que pasa de mano en mano y de la que cada uno llena su propio vaso". 

Policía mellado tomando café en 1.919:


El marine Bob Tuohy tomando café con sus compañeros, cansados y sucios después de 2 días y 2 noches de combates en el atolón de Eniwetok durante la Segunda Guerra Mundial, (yo creía que eran mineros):


Otro policía tomando café al lado de un coche. Es que por lo visto el coche era una cafetería móvil, por eso también estaba pegado al coche el mellado de arriba:



El café proviene de Etiopía. Las tribus africanas molían los granos para elaborar una pasta con la que alimentaban a sus animales y que también tomaban los guerreros para así aumentar su resistencia. Después, se fue extendiendo por Arabia donde se hizo muy popular debido a la prohibición del alcohol por el Islam.

El café levantó tanta pasión que incluso existía una ley turca que dictaba que una mujer podía divorciarse si su marido no le proporcionaba su dosis diaria de café, (estaban las moras enganchadas). 

En el año 1.511, en La Meca, el emir Khair Bey estudió sus características, ayudado por juristas y científicos, para decidir si el café se ajustaba a las normas del Corán. La conclusión que sacaron no debía de ser muy buena, porque lo prohibieron, pero su popularidad era ya tan grande que las autoridades terminaron por volver a permitirlo.

Un soldado americano preparando café en polvo en un jarro. Fort Myers, 1.940. Life:


Unas viejas picnic en la playa de Sarasota. Florida, 1.941:

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