23 noviembre 2013

La comida basura te matará, tú sigue zampando.-

El ganador del premio Pullitzer en el 2010 y a la vez periodista de The New York Times, Michael Moss se llama, ha publicado un libro que se titula; Salt Sugar Fat: How the Food Giants Hooked Us ("Sal, azúcar y grasas: cómo los gigantes de la alimentación nos han enganchado"), en el libro deja al descubierto las artimañas que utilizan los gigantes de la industria de los alimentos para conseguir que la comida basura sea más adictiva.

Después de realizar multitud de entrevistas a gerentes de las multinacionales alimentarias más famosas como son: Coca-Cola, Kraft, Frito-Lay y Nestlé... y tras 3 años de investigación y estudio sobre el tema, Moss demostró cómo las empresas son conscientes de que una determinada cantidad de azúcar, sal y grasas, son capaces de causar tanta dependencia como la cocaína y en lugar de apaciguar el apetito, nos hace querer más y más. 

Es lo que él llama el "punto de la felicidad", o sea, la proporción ideal de cada ingrediente para "enganchar" a los consumidores.

"El procesamiento de esta comida basura está pensado para lograr el vínculo perfecto entre el consumo de estos alimentos y la sensación de bienestar, al conseguir activar mecanismos cerebrales que nos hacen dependientes", fue la conclusión que sacó el periodista.

El caso es que este "punto de la felicidad" aumenta de forma considerable riesgo de diabetes, obesidad, asma y hasta provoca esclerosis múltiple, (Dios mío, vamos a morir todos!!).

Continúa diciendo que los alimentos son modificados químicamente, para que sean más adictivos aún si cabe. Por ejemplo... en muchos productos se usa jarabe de maíz alto en fructosa en lugar de azúcar, porque esta sustancia tiene la capacidad de "desactivar" la parte del cerebro donde se regula el apetito, disminuyendo la sensación de saciedad, (lo tienen tó estudiao).

Los componentes de estos alimentos se alteran para "potenciar el sabor dulce hasta en un 200%", sin tener en cuenta en ningún momento que esto complica la metabolización del alimento, desencadenando no sólo el aumento de peso, sino también el riesgo de sufrir enfermedades.

Un ejemplo de un alimento adictivo serían las patatas fritas de bolsa, que reunen todas las características dichas anteriormente.

"Son saladas... y nada más tocarlas tu lengua, manda inmediatamente un aviso al cerebro para que pida más y más. Además, están cargadas de grasas saturadas que el cerebro anhela para la energía. Pero además, las patatas fritas, que están llenas de carbohidratos, se convierten al instante en azúcar para el cuerpo".

Otra de las tácticas que utilizan las empresas son las agresivas campañas publicitarias dirigidas a los niños y particularmente a los segmentos más bajos, además, la mayor parte de los gerentes entrevistados juraron que no le dan a sus hijos los productos que venden, (son como los políticos, abogan por una S.S. libre, gratuita y para todos, pero ellos cuando se ponen malos se van a la mejor clínica privada para que los atiendan).

Una vez publicado el libro de este hombre, algunas multinacionales han encargado rápidamente que se hagan estudios para demostrar que tó eso es mentira, negando indignados todas las evidencias y diciendo que es falso que las personas que están gordas estén así porque sean adictas a la comida, (eso es verdad, todas las personas gordas dicen... o que retienen líquidos o que tienen problemas de tiroides, jamás le echan la culpa a su sobre-alimentación y a su falta de ejercicio).

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