05 diciembre 2013

Los franceses bebían Absenta como cosacos.-

La absenta fue esa bebida tan famosa que causaba furor en la época de la bohemia francesa, allá por el siglo XIX y principios del XX.

Dicho periodo que va desde el año 1871 hasta que comenzó la primera guerra mundial en 1914, haciendo referencia a Francia, se la conoce como "la belle époque".

Al mismo tiempo y de manera paralela los sajones vivían su época "victoriana" y el principio de la era "Eduardiana"... en Alemania eran los tiempos del Káiser Guillermo II.

Era la época de las grandes máquinas de vapor, cuya estética se rememora en nuestros días con los fanáticos del "steampunk".

La belle époque francesa fue un periodo de prosperidad, paz relativa y estabilidad política. Se vivía toda una explosión artística con el movimiento de los bohemios como protagonista; también los descubrimientos científicos estaban en auge, había una visión muy optimista del futuro y en general una inclinación a la buena vida por parte de la población en general.

En la imagen de abajo hay fotos de París en la belle époque.

El Moulin Rouge, la torre Eiffel, los bares atestados de gente y el movimiento bohemio que se refugiaba en los barrios bajos:


París era la ciudad de la luz, coronada por la Torre Eiffel, que fue levantada en el 1889 para inaugurar la "Exposición Universal", la cual tenía lugar ese mismo año.

El bohemio era la forma primigenia del movimiento hippie, por lo que sus integrantes se mudaban a los barrios pobres para vivir la vida a pie de calle o de bar, sin necesidad de tener demasiadas preocupaciones económicas.

Hoy día esto puede estar mal visto, pero, en aquella época, la bohemia dio lugar a una producción artística muy prolífica, fuera la era del impresionismo en pintura, destacando artistas como Cezanne, Monet, Renoir y Van Gogh.

En la literatura había autores como Rimbaud o Baudelaire.

En la música compositores como Bizet o Debussy.

Todo el mundo se regaba con alcohol, que corría como el viento por las calles francesas. En 1910 el país se bebió 5 billones de litros de vino y 36 millones de litros de absenta.

La absenta era un licor de hierbas que se obtenía tras destilarlas, sobretodo eran: anís, hinojo y ajenjo.

Pero la absenta no la inventaron los franceses, sino los suizos, aunque ya los egipcios destilaban ajenjo.

Cuenta la leyenda que la absenta surgió como un elixir medicinal y fue inventada por el doctor Pierre Ordinarie, médico francés que vivía en Suiza en 1792.

En 1797 la fórmula fue adquirida por Dubied, que abrió su primera destilería en Suiza y luego otra en Francia que se llamaba Pernod Fils, que es una de las marcas de licores más conocidas en Francia en la actualidad.

Los orígenes de la absenta son militares. Les daban este licor a los soldados franceses destacados en las colonias, como medicina para prevenir la malaria, más tarde se comprobó que el ajenjo era bueno para remediar esta enfermedad.

Como remedio, hubiera sido suficiente con tomar la hierba en forma de té, pero, el caso es que el alcohol también es aséptico.

Soldados franceses bebiendo Pernod Fils:


Cuando los soldados regresaron a Francia, solía vérseles en los bares degustando esta bebida, despertaron de este modo la curiosidad del público en general, porque ya traían consigo parte del ritual que acompañaba a la absenta.

Se sentaban en una mesa con una copa alargada, una botella de agua y otra de absenta. Primero llenaban la parte baja de la copa con licor que originalmente tenía un color verde transparente.

Después le añadían el agua, en principio porque las botellas de absenta no se presentaban en formato de "licor", tal y como lo conocemos hoy día, sino en formato de "extracto", pensado para ser diluido en agua.

Otro motivo para echarle agua es que la absenta tiene mucha graduación alcohólica, que va desde el 40 al 70%.

A medida que se iba vertiendo el agua poco a poco, el licor iba cambiando de color, del verde transparente inicial a un blanco opaco verdoso. A esta reacción se la conoce técnicamente como "efecto Ouzo" y en la jerga francesa de la absenta "el louche".

En algunas ocasiones echaban un terrón de azúcar, porque la absenta original tenía cierto punto amargo al paladar.

Después se bebían el vaso con toda la parsimonia posible mientras rememoraban viejas batallas de guerra.

Dos anuncios donde se usa la imagen militar para publicitar la absenta:


La absenta causaba furor y su consumo se fue extendiendo entre todos los estratos sociales, desde los más pudientes a las clases trabajadores, los aristócratas, los artistas bohemios.

Como había tantísima demanda, la producción aumento y el precio iba cayendo cada vez más, hasta 1880, fecha en que hasta el más desgraciado podía permitirse una copa de absenta.

Otra causa de su gran consumo, es que los dueños de los locales donde la bebida se vendía, se dieron cuenta de que su éxito se debía en parte a su ritual tan particular y la explotaron desarrollándolo todavía más.

A la absenta la apodaron "el hada verde" y en los bares a partir de las 5 de la tarde, era "la hora verde". Algunos locales contaban incluso con iluminación color esmeralda en las mesas.

El ritual de mezclar el agua con el licor, se complementó añadiéndole toda una parafernalia de objetos propios de bar.

Lo primero en aparecer fueron las copas de absenta, eran vasos en forma de cono invertido, en su parte inferior tenían una especie de globo o ampolla, la única sección que se llenaba con licor, como si fuera una marca, "hasta aquí el alcohol":


Después el camarero añadía agua del grifo que se servía en un carafe (una botella de cristal con cuello abierto). Se iba vertiendo el agua poco a poco, mientras el cliente contemplaba ensimismado como el licor iba cambiando de color.

Ésta podría considerarse una forma de asegurar la mezcla de absenta/agua en proporciones ideales o un mero truco de bar, para así vender una copa con dos dedos de alcohol y un montón de agua del grifo, cuando no se había pedido una botella entera.

Fabricaron vasos diseñados en todas las formas imaginables, habidas y por haber.

Más tarde se empezó a colocar el azucarillo sobre una cucharilla apoyada en los bordes del vaso.

Se vertía primero el licor y el agua después, los dos lentamente sobre el azúcar.

Como las cucharrilas normales no eran buenas para semejante función, aparecieron las llamadas cucharillas de absenta. Son unas cucharillas planas y agujereadas con una rejilla sobre las que se colocaba el azucarillo:


Los inventores de las cucharillas fueron dando rienda suelta a su imaginación y crearon infinidad de modelos, algunos llegaron a ser tan rebuscados que se convirtieron en objetos de colección:


Había ocasiones en los que llevaban los logos de fabricantes de absenta, motivos del bar que las tenía o forma de Torre Eiffel. Había  hasta locales en los que su precio venía ya incluido en la copa para que el cliente se la pudiese llevar de recuerdo, (como los cubiertos que regala El Mundo junto con su periódico los domingos):


Para los más puristas, cuanto más lentamente cae el agua sobre la absenta, más lento es el "louche" y mejor salen a la superficie los aceites esenciales de las hierbas, por lo tanto la copa estaría mejor preparada y tendría mejor sabor:


Eso sí, el "louche no deja de ser una parte esencial de la estética del ritual, por lo que los bares desarrollaron las fuentes de absenta:


Se trataba de unas cubetas de cristal sobre un poste, en las que se colocaban varios grifos pequeños. El recipiente se llenaba de agua y hielo, se colocaban las copas de absenta debajo de los grifos y estos se abrían, dejando gotear el agua lentamente sobre el azucarillo.

Los clientes contemplaban embelesados el pausado goteo, el efecto "louche" y como se iba deshaciendo el azucarillo mientras la copa se iba llenando:


El proceso de goteo iba salpicando la mesa, por lo que debajo de la copa se colocaba un platito que se solía poner en las mesas para que el cliente depositara el dinero para pagar.

Hoy en día se venden réplicas como si fueran platos de absenta, aunque históricamente nunca existió tal cosa.

Para evitar salpicaduras, aparecieron los "brouilleurs" de absenta. Estos receptáculos se colocaban encima del vaso y se llenaba con el agua que goteaban lentamente por el fondo.

Existieron muchos modelos, pero uno de los más impresionantes es el "Auto Verseur" de la marca Oxigenee:


Este ritual causaba el desenfreno en las noches de París de la belle époque y del que se hicieron acólitos individuos como: Paul Verlaine, Charles Baudelaire, ARthur Rimbaud, Amedeo Modigliani, Henri de Toulouse-Lautre, Vincent van Gogh, Erik Satie, Oscar Wilde o Alfred Jarri, (vamos que se hicieron unos alcoholicos).

El hada verde se fue extendiendo por toda Europa, incluso llegó a España, que se convirtió en uno de sus principales productores; hasta en China tuvo sus fabricantes.

Pero la absenta no consiguió escapar a la ola de puritanismo que recurrió el mundo occidental a principios del siglo XX, sufriendo estaba bebida un proceso de satanización por parte de los políticos.

El licor fue señalado como la causa de todo tipo de estragos sociales, incluyendo enfermedades como la epilepsia, desórdenes mentales, tuberculosis y efectos psicoactivos y adictivos.

Creencia que aún hoy día permanece, junto con mitos como que Van Gogh se cortó una oreja a causa de la absenta, cuando toda su vida fue un chalado con trastornos mentales, con bebida y sin ella.

Además decían que la locura causada por el consumo de absenta, pasaba a nivel genético y se podía transmitir hereditariamente de padres a hijos:


Detrás de estos políticos prohibitivos, se escondían terceros en discordia, (como no podía ser de otro modo), era la potente industria del vino francesa, cuyos beneficios iban mermando frente a la absenta, mucho más competitiva.

La absenta era más fuerte que la mayoría de bebidas, pero más barata que el Brandy.

La prensa amarillista, se ocupó del resto; afanándose en airear casos como el de un granjero suizo, Jean Lanfray, que en 1905 mató a su familia porque estaba bajo los efectos de los "hados verdes". Claro que... no se tuvo en cuenta que el bicho había sido toda su vida un alcoholico de primer orden.

El hecho es que el ajenjo sí que contiene una sustancia psicoativa, la tujona, pero se ha demostrado científicamente que la absenta sólo contiene trazas de este elemento químico, en cantidades insignificantes como para poder afectar mentalmente al consumidor, aunque se bebieran litros.

Hubo productores de absenta de mala calidad (o sea, de garrafón) que usaban colorante para teñir sus brebajes de verde. Estos tintes... sí podían ser los caustantes de los efectos nocivos.

Por otra parte, la destilación ilegal del ajenjo ha causado siempre estragos, sobre todo durante la ley seca de los EEUU.

Algunas de las plagas del ajenjo son producidas por insectos cuyo consumo es dañino, por lo que el uso de este hierbajo en mal estado es peligroso.

Claro que... el uso de cualquier bebida, sea absenta o no, es perjudicial para la salud, a no ser que se tome moderadamente. Más en este caso que consiste en tomar dos dedos de absenta diluidos en un montón de agua de grifo.

En "la belle époque" el alcohol se consumía a raudales. Supresión de la absenta en Suiza:


En el año 1915, la absenta se prohibió en toda Europa occidental, Suiza, Francia, Países Bajos. Estados Unidos terminó promulgando la ley seca en 1919. En 1914 estalló la primera guerra mundial, poniendo punto y final a la fiesta y a la "belle époque".

En España e Inglaterra, la absenta nunca fue prohibida, (con lo que le gusta a los españoles el alcohol, se beben antes a los políticos!!. Si les prohibieran el alcohol a los españoles saldría el pueblo entero a manifertarse, ahora... si es porque los políticos roban... eso les da igual).

En Inglaterra la absenta nunca estuvo de moda, pero España se convirtió en uno de sus mayores productores a nivel mundial. De hecho la compañía Pernod Fils se traslado a Cataluña hasta la década de 1960.

En la actualidad, ya se ha levantado la prohibición en casi todos los países.

Uno de los efectos colaterales que tuvo la prohibición, es que convirtió a "el hada verde" en un mito, junto a toda su estética, su ritual y su parafernalia, que siempre han despertado mucho interés y ahora parece estar renovándose.

La cantidad de marcas disponibles de absenta es ingente. Una pega es que algunas, (las más baratas), no están producidas como lo hacían en el siglo XIX.

La absenta más preciada es la que se elabora mediante el método suizo y después las que siguen el método ordinario, (método que hace referencia a su inventor, no a que sean chasca).

La absenta fabricada según el estilo bohemio, proceden de la República Checa, pero poco tienen que ver con la original.

En Chequia se introdujo la costumbre de quemar el azucarillo tras mojarlo con absenta de alta graduación, justo antes de echar el agua; pero esta "tradición" no tiene ninguna base histórica, empezó a hacerse en la década de 1990.

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