18 mayo 2014

María López una mujer vieja.-

¿Qué ve enfermera? ¿Qué es lo que ustedes ven?
¿Qué cosa piensan mientras me miran?
¿Una pobre vieja? ¿No muy sabia?
Con la mirada incierta y los ojos lejanos…
Que esquiva la comida y no deja a nadie en paz…
Y que cuando pierdes la paciencia y le dices en voz alta: "¡por lo menos pruebe!"

Parece que para nada le importa aquello que haces por ella…
Ves solamente a una que pierde siempre el bastón o que dice que le han quitado su cojín,
que pide con ansias una silla de ruedas, a pesar de que aún no la necesite.

Alguien que se resiste, no permitiéndote ocuparte de ella: 
Para bañarla, para alimentarla... y así el día se hace largo...

Pero, ¿qué estás pensando? ¿Y qué es lo que ves?
¡Abre los ojos enfermera! Porque yo sé que no estás realmente interesada en mi…

Ahora te diré quién soy, mientras estoy aquí sentada recibiendo tus atenciones
Dejándome alimentar para complacerte.

Yo soy una niña pequeña de diez años con un padre y una madre, 
hermanos y hermanas que se aman.

Soy una jovencita de dieciséis años con las alas listas para alzar vuelo
Que sueña con encontrar pronto el amor...

A los veinte, soy una esposa y mi corazón late fuerte
Jurando a mi amado que seré fiel a mis promesas.

A los veinticinco, tengo ya una hija, ¡una hija mía!
Que necesita de mí, y de un techo seguro, de un hogar feliz en donde crecer…
Ya soy una mujer de treinta años, y mi hija creció velozmente...
Estamos muy unidas la una a la otra, por un sentimiento que quisiera que perdure en el tiempo.

Tengo un poco más de cuarenta años, y mi hija, ahora es un adulto ¡y se me va!
Pero mi amado esposo está a mi lado, para consolarme, para no dejarme llorar.
Con un poco más de cincuenta, los nietos juegan a mi alrededor, 
y los siento en mis rodillas.
Una vez más, mi esposo y yo disfrutamos del amor de los niños.

Pero llegan rápidamente días oscuros, mi esposo muere...
Miro el futuro estremeciéndome con terror.

Criamos a nuestros hijos y después ellos criaron a los suyos
Y así pienso en el tiempo pasado, en el amor que conocí...

Ahora soy una mujer vieja, y la naturaleza me trata con crueldad...
Intento enfrentar la vejez, con la mirada de una loca...
El cuerpo lentamente se desmorona, la fuerza y el vigor me abandonan.

Ahora hay una piedra, donde antes existía un corazón.

Pero dentro de esta vieja cáscara, una mujer joven vive aún.
Y así mi corazón maltratado late todavía

Recuerdo las alegrías, el dolor…
Quisiera amar, amar y vivir todavía
Pero los años que quedan son poquísimos... el tiempo se escapa velozmente…
Y debo aceptar el hecho de que nada dura para siempre…

Por esto ¡abre los ojos! ¡Abran los ojos y miren!
¡No a la mujer vieja! ¡Acérquense más y me verán a MÍ!  


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