19 octubre 2014

Refugios en el subsuelo de Berlín.-



En la estación de tren de Berlín llamada Pankstrasse, hay un refugio nuclear construido en el subsuelo en 1977, en plena guerra fría. Se construyó con la finalidad de albergar a 3.400 personas durante 14 días en caso de un ataque nuclear.

Son unas galerías subterráneas que se comunican por las líneas del metro, eran llamadas "Instrumento de Propósito Multiple" y no es la única.

En la línea U7 está la estación de Siemensdamm, en Spandau, que fue construida en 1980 y puede albergar en su refugio 4.500 personas.

El más grande de todos estos refugios de "propósito múltiple", está en el túnel de la autopista A2 de Sonnenberg, en Suiza, el cual daría cobijo a más de 20.000 personas.




La estación de Pankstrasse fue construida para unir las estaciones de Gesundbunnen (donde también se puede encontrar un refugio de la II Guerra Mundial, ahora convertido en museo) y Osloer Strasse, que forman la actual línea U8.

Las cuatro entradas de acceso a la estación podían sellarse inmediatamente en caso de ataque radiactivo por medio de unos paneles de hormigón móviles como el que se puede apreciar en la foto de abajo y que está oculto al público, (tanto el muro como el refugio).

La flecha roja indica la esclusa de aire, que sería el único acceso en caso de que el búnker se sellase.





Un muro grueso de hormigón armado, preparado justo a la medida y protegido con planchas de plomo, sella los accesos al metro.

La red de pasillos está señalizada con pintura fluorescente, marcando el camino a las distintas salas. El búnker tiene su propio suministro de agua potable.




Las camas son unas estructuras de hierro con lonas que pueden ser apiladas en forma de literas, esas mismas camas sirven de camillas en caso de emergencia.




Cada litera tiene un juego de sábanas.




Este es el pasillo que comunica el búnker con los andenes del metro:




Una cocina preparada y equipada con todos sus menesteres:




Otra vista de las literas con sus sábanas.




Plano para orientarse en el refugio.




Los baños no tienen puertas para evitar los suicidios, aunque la explicación que dan es que es por aprovechar el espacio al máximo y agilizar el movimiento.




La sala de asistencia médica.




El refugio tiene aparte de una planta de abastecimiento de agua potable, un generador eléctrico de emergencia y dispositivos de control de acceso para evitar la sobreocupación.

Estos refugios anti-nucleares tienen como finalidad alejar a la población de la lluvia de partículas radiactivas que se produce después de una explosión nuclear durante por lo menos dos semanas.

Las esclusas de ventilación filtran dichas partículas, minimizando así la entrada de polvo radiactivo en el refugio. Las esclusas con sus filtros actúan como una piedra pómez molida, bloqueando las partículas beta y los rayos gamma, (los rayos alfa se transmiten por ingestión o contacto).

- Este es uno de los refugios que se construyeron en Berlín durante la II Guerra Mundial. No protegían de los bombardeos, pero la gente no lo sabía, ser refugiaba y confiaba.

Los más resistentes eran los refugios privados y los destinados a las tropas, siendo un medio de escape más que de protección. Garantizaban el movimiento por el subsuelo de la ciudad.

Pasillo con retretes.




El recorrido está debidamente señalizado, el cartel de la puerta dice: "atención escalón" y la flecha ya te va indicando que el escalón baja.




En el museo se han ido recopilando los objetos que se iban encontrando en los distintos búnkeres de la ciudad. 





En caso de apagón la pintura fluorescente indica el camino.




El cuarto normal de cualquier búnker.




Máquina de encriptar mensajes.




En el museo las literas si tienen colchones.




Habitación número 4, capacidad para 9 personas. Si se pudiera ver la fotografía en blanco y negro que hay junto a las literas, veríamos que lo de 9 personas es lo idóneo. Se trata de una foto original de esta habitación rebosando de gente, literas compartidas, gente en los bancos, por el suelo, de pie... donde hubiera un hueco.

Obviamente estaba prohibido fumar y te avisan del escalón.




También se exhiben en el museo los objetos originales encontrados, los que vieron más nuevos y se salvaron del vertedero. Hay botes de leche en polvo para bebés, latas de conserva, margarina, papel higiénico, hasta brochas de afeitar. Estos objetos estaban en los búnkeres privados.





La red de metro de Berlín es poco profunda, pues la ciudad está edificada sobre un valle fluvial y sobre terreno pantanoso, (el edificio del Reichstag se levanta sobre un pantano).

Por esta razón, las contrucciones subterráneas no se podían hacer para protegerse de las bombas, sino más bien como una red de galerías de conexión entre los principales edificios, la red de metro y como vía de escape.

Este refugio no está a prueba de bombas atómicas, tenía sólo como misión proteger a la población superviviente durante los siguientes días a la catástrofe de lluvia radiactiva.

Ante la necesidad de esconderse bajo tierra para protegerse de las guerras, los subsuelos de Berlín eran aprovechados para guardar inmensos tanques de cerveza, como los de la foto de abajo.




Tampoco es preciso viajar a Alemania para conocer estos refugios, en Almería también los hay, de la II Guerra Mundial.


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