14 enero 2015

Estudiantes que se sacan la carrera copiándose por el pinganillo.-

Una madre aparca y un adolescente se baja del coche, busca al joven con el que ha quedado. Le da 100€, recoge un paquete y se vuelve zumbando al coche. Se van. No es nada de droga... pero sí un pinganillo para que la niña pueda copiar con seguridad en los exámenes.

Alejandro, un estudiante de ingeniería electrónica que es el que trafica con los pinganillos dice: "me quedo alucinado, la verdad. Se van y ni siquiera se paran a probar si funciona o no y a explicarles como va".

Hay alumnos que no quieren que sus padres se enteren de que se van a gastar 300€ en un mecanismo para copiar en un examen. Para ellos, la web de pinganillo les aconseja recoger el paquete en la oficina de correos más cercana.

Esta empresa explica como meterse el pinga en el oído y se muestra muy segura de los resultados obtenidos, dice: "aprueba como ya lo han hecho todos nuestros clientes". Los dispositivos son tan pequeños que en alguna ocasión se le han metido a un cliente demasiado dentro del oído, dice Alejandro, "un día tuve que entrar a una farmacia con un cliente, comprar unas pinzas y sacárselo. Indetectables.

Es prácticamente luchar contra su uso. La posibilidad de instalar inhibidores de frecuencia es imposible, lo impide la ley. Se inutilizarían los mandos de los coches, los buscas, los móviles...

Los pinganillos son un negocio en alza, de hecho en milanuncios.com hay un montón de posibilidades de alquilar o comprar uno. De hecho sale más a cuenta comprarlo entre varios.

Los estudiantes dicen cosas como: "Sé de gente que ha aprobado dos cursos de Derecho en uno".

Alejandro, que no entra en consideraciones éticas se pregunta... "si te sacas la carrera de Derecho con el pinganillo, de que te sirve si no tienes ni idea?? Puede ser... pero tienes un título.

El debate existe, es más, el año pasado en la facultad de Económicas de Málaga, según cuenta en su blog el profesor Che Cabello, al final de un consejo del departamento, tomó la palabra un alumno de un pueblo de la provincia de Málaga.




Contó que era de una familia humilde y su objetivo no era sólo aprobar, sino aprender, necesitaba saber que el sacrificio que están haciendo sus padres, no se materializaba sólo en un papelito, por mucha firma del rey que tuviera. Y a continuación sacó el asunto: "no sé si lo saben o no quieren saberlo, pero en esta Facultad hay muchos alumnos que se están sacando las carreras a base de copiar en los exámenes. Vds no hacen nada para remediarlo. Y si creen que esa actitud beneficia al estudiante se equivocan. Al verdadero estudiante lo frustran y lo desincentivan; al que realmente ayudan es al tramposo"... se hizo un incómodo silencio y se levantó la sesión.

Algo similar ocurrió en la Universidad de Sevilla, cuando un grupo de alumnos de Derecho hizo llegar a los profesores una carta anónima donde se quejaban de la misma situación. También algunos de Medicina. En Valencia, la Unión de Estudiantes de Enseñanzas Medias y Superiores, le pidió a la universidad que pusieran inhibidores y que se desmantelara la red que había dedicada a la copia por pinganillo.

En Málaga no existe ningún expediente abierto por el tema del pinga. Alejandro, el vendedor, presume: "a ninguno de mis clientes les han pillado"

En Derecho, en Málaga también, han suprimido los 5 minutos de cortesía que se le dejaba al alumno para escuchar las preguntas y en el caso de no tener ni idea, salirse sin que corriera la convocatoria. Se dieron cuenta de que los "estudiantes" se iban a los cuartos de baño, dispuestos a ayudar a sus compañeros con los móviles.

Según Alejandro, el emprendedor ingeniero, los clientes del Bachillerato si que son un filón. Ellos dicen: "Es que es normal, a ver quién se estudia La Celestina ésa o la dictadura de Primo de Rivera"; y son sus padres los que se los compran.

Aquí se están juntando dos problemas muy españoles, por un lado la "titulitis" o el ansia de conseguir un título universitario al precio que sea, menospreciándose la Formación Profesional. Justo lo contrario que ocurre en Alemania, la universidad no tiene porque ser para todo el mundo y todas las profesiones son dignas. Y la "examinitis" que sería concentrarse sólo en el aprobado de los exámenes sin saber aplicar los conocimientos adquiridos.

A estos supuestos "estudiantes" les empiezan a llover los palos cuando tienen que desempeñar la profesión estudiada en el mundo real.

Os imagináis un abogado criado con el pinganillo defendiendo a sus clientes?? Y un arquitecto, sabrá construir un edificio?? Y no digamos un médico.

A quién va a ir a reclamar cuando se tope con la realidad del mercado?? A sus profesores por no haberle quitado el pinganillo?? A su madre por habérselo comprado?? Al estado omnipotente??

Estos comportamientos estudiantiles les depararán un futuro lleno de más desesperación, más frustración y más mediocridad. Pues esto es lo que se está criando en las Universidades e Institutos españoles.

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