09 abril 2015

Que podemos hacer para reducir la miopía.-

Uno de los pilares de la revolución es la evolución y la mayoría de enfermedades de hoy día tienen su origen en las enormes diferencias entre nuestro entorno habitual y el entorno que nuestros genes esperan.

Aplicando esta lógica evolutiva a la vista, veremos que esta es víctima de los nuevos hábitos.

La miopía se ha convertido en algo tan común, que ya ni siquiera se percibe como una enfermedad; es tratada como algo normal, las gafas son un complemento más de la moda, no se utilizan sólo para ver, sino para verse lo mejor posible.

Pero... esto es algo antinatural... ver bien de lejos en la época de nuestros antepasados era vital, o tenías buena vista o estabas muerto. Alguien que no pudiera ver bien una presa o un depredador acercándose en el horizonte, lo más seguro es que no habría vivido lo suficiente como para transmitir sus genes miopes.

En las poblaciones más ancestrales, la miopía era inferior a un 1% y ésta aparece ya en edades avanzadas.

Los hombres ven mejor de lejos que las mujeres y las mujeres ven mejor de cerca, lo que está asociado con los roles biológicos, las mujeres eran recolectoras y los hombres cazadores.

Si comparamos este pequeño porcentaje con la disfunción de nuestra sociedad, entenderemos más claramente la magnitud del problema.

Más de un 30% de jóvenes entre 8 y 18 años son miopes, necesitan gafas y el número está aumentando considerablemente. En los países asiáticos el número es todavía mayor, hasta el 80%. Si la tribu dependiera de estos jóvenes cazadores, nos encontraríamos en serios problemas.


Las causas de la miopía son:

La lectura y las pantallas. Pasar horas mirando un papel con la vista concentrada en algo tan cercano a nuestra cara no es natural. La escritura tiene algo más de 5.000 años, la imprenta sólo 500 años y tan sólo en el siglo XIX la lectura comenzó a representar una parte importante de la tareas de nuestros ojos.

No se discute en ningún momento los beneficios de la lectura, pero son los ojos los que han pagado el precio, sobretodo habiendo pasado del papel a las pantallas reflectantes, (ordenadores y televisión). No teniendo suficiente con esto, fuimos más allá aún e hicimos pantallas diminutas para nuestros teléfonos que nos obligan a forzar la vista más todavía.

Otro motivo es la poca naturaleza y el poco sol. La relación entre el tiempo pasado en la naturaleza y la salud de nuestros ojos es clara. Al estar en la naturaleza tendemos a mirar objetos lejanos, evitando forzar nuestros ojos en un corto rango. Por otra parte, la luz solar es varias veces más potente que la artificial, es la que nuestro ojo espera y a la que responde.

La alimentación también influye; al igual que los dentistas rara vez mencionan la mala alimentación, los oftalmólogos muy difícilmente te van a alertar del peligro de la alimentación moderna, sencillamente te pondrán las gafas y listo. Los niños alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de desarrollar miopía que los que son alimentados con biberones (leche en polvo).

Los carbohidratos refinados y el exceso de azúcar son los factores alimenticios que más han influido en la pérdida de la visión tanto de los niños como de los adultos. La retinopatía diabética es ya la primera causa de los nuevos casos de ceguerra en los Estados Unidos.

Nuestros ojos están diseñados para otear el horizonte en busca de comida o de potenciales peligros, no para estar constantemente fijados en una pantalla, libro o un microscópico smartphone.

Intenta pasar más tiempo en la naturaleza, contempla el horizonte, las puestas de sol. Es mucho más fácil prevenir que curar. Nuestros ojos también necesitan su ejercicio, que en su caso equivale a mirar objetos a diferentes distancias, con diferentes colores, por diferentes tiempos, con diferentes intensidades de luz. Una pantalla o un libro son una "celda visual" para nuestros ojos.

Cuando hablamos de la importancia de pasar menos tiempo sentados, hay que reseñar que hay que realizar breves descansos y con frecuencia. Algunos llaman a esto la regla 20-20-20. Levántate del asiento cada 20 minutos, camina al menos 20 metros, durante 20 segundos. Lo mismo podemos aplicarle a los ojos, levanta la vista del libro o la pantalla cada 20 minutos, focaliza los ojos en algo a 20 metros o más de ti durante 20 segundos.

Del mismo modo que exponerte a la luz brillante durante el día es beneficioso para optimizar el sueño, también es bueno para tus ojos que ilumines debidamente tu zona de trabajo; si tienes acceso a una ventana, mira a través de ella y concéntrate en objetos distantes con bastante frecuencia.

Reduce el consumo de azúcar y carbohidratos refinados, aumenta la ingesta de grasas omega 3, lo ideal sería con más pescado: atún, salmón, sardina... consumir también zanahoria, col rizada, espinaca, berros y brócolis que son ricos en anti-oxidantes.

La yema de los huevos aumentan los niveles de anti-oxidantes en la sangre sin aumentar el colesterol. Quedarse sólo con la clara de huevo es un delito desde el punto de vista de la nutrición.

Las gafas son otro ejemplo de la miopía de la medicina moderna. Es cierto que nos producen una gratificación inmediata pero no resuelven el problema de raíz, nos ofrecen una muleta en vez de arreglar la pierna.

Hay muchos especialistas que creen que las gafas empeoran la situación. Lo que hacen las gafas es que todo aparezca más cercano, forzando el ojo a hacer más esfuerzo por centrarse en cosas más cercanas, que es justamente uno de los factores causantes de la disfunción.

Si usas gafas para ver de lejos, póntelas sólo cuando sea necesario, (para conducir por ejemplo) y recuerda quitártelas para leer o realizar otras actividades de corta-media distancia.

La miopía está causada por la atrofia de la musculatura de los ojos y métodos como Bates proponían técnicas de relajación y focalización para mejorar la visión. Es cierto que estos ejercicios tienen sus beneficios, pero no hay evidencia que demuestre que corrigen la miopía, (Bates creía que los músculos cambiaban la forma del ojo en el proceso de focalización y eso no es cierto).


Hoy se sabe que la miopía se ocasiona por la deformación del ojo, que hace que los objetos se reflejen delante de la retina y no sobre ella (como sería el caso de un ojo normal).


Lo que hacen las gafas es cambiar ligeramente la trayectoria de los rayos de luz para que estos se concentren algo más atrás, sobre la retina, consiguiendo así que los objetos se vean con claridad.


La corrección con cirugía modifica la cornea con el láser para lograr así el mismo efecto, equivale a tallar la lente en la parte frontal de tu ojo.

La alternativa ideal desde luego es lograr modificar realmente la forma del ojo, dejándolo en su forma original. En este sentido está cobrando bastante relevancia la denominada IRDT (Incremental Retinal-Defocus Theory), pero aunque prometedora, todavía no goza de suficiente respaldo práctico.

Esta técnica es diferente al método Bates. En vez de relajación, consiste en aplicar los estresores adecuados al ojo, al estilo antifrágil, por ejemplo... se fuerza al ojo a ver de lejos con lentes para ver de cerca y al contrario, existen evidencias recientes de que efectivamente estos ejercicios pueden alterar la forma del ojo y corregir parcialmente la miopía.

Ya veremos como funciona esta teoría y su aplicación en la práctica. Pero hay poco interés en ella, ya que es mucho más lucrativo y fácil seguir vendiendo gafas y caras operaciones láser para los ojos en vez de arreglar el problema de raíz de forma natural.

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