31 mayo 2015

Las chaquetas de cuero favoritas de los aviadores.-

Las chaquetas de aviador más apreciadas por los coleccionistas son las del ejército alemán, poco comunes y valiosas. Las chaquetas más comunes y fáciles de encontrar, son las chaquetas de cuero de aviador del ejército estadounidense que se usaron durante la 2ª guerra mundial.

Comienza la historia de estas chaquetas en 1927, cuando el ejército de los Estados Unidos buscaba estandarizar el equipo con el que vestían a sus pilotos. Primero fueron implantadas las chaquetas A-1, diseñadas en septiembre del 1.930 y adoptadas como estándar el 6 de mayo de 1.931.

El ejército diseñó una serie de estándares generales que todas estas chaquetas A-2 debían cumplir:


El corte general, la piel de caballo de un marrón muy oscuro, espalda de una pieza para que no se rompieran las costuras, elásticos de lana en cintura y mangas, cremallera central, solapas tipo camisa con broches a presión, dos bolsillos laterales ya que vistiendo de uniforme estaba mal visto ir con las manos en los bolsillos, un forro interior de algodón y una etiqueta en el forro o cuello indicando el cumplimiento de las especificaciones.

Contrataron después su producción a diferentes fabricantes, por lo que el diseño final presentaba ligeras variaciones según el contrato al que correspondía la partida. Cada contrato llevaba un número de identificación  que hoy día se ha convertido en objeto de culto entre los fanáticos de las A-2.

Los productores de réplicas más afamados en la actualidad no venden chaquetas A-2 de manera genérica, sino que ofrecen una réplica exacta de un contrato. Por ejemplo, Rough Wear recibió varios contratos durante la segunda guerra mundial, los más replicados son el 27752 y el 23380.

El momento en el que más variaciones se produjeron fue justo en medio del conflicto por la alta demanda de material de guerra que surgió. Los cortes no eran del todo iguales, los colores iban desde el marrón oscuro casi negro, hasta marrones mucho más claros... estas son algunas empresas que fabricaron las A-2:

42-18246-P (fabricante sin especificar)
W535-AC-23383 (fabricante sin especificar)
Aero Leather Clothing X Co., Inc.
Bronco Mfg. Co.
Cable Raincoat Co.
Cooper Sportswear Mfg. Co.
David D. Doniger & Co.
J.A. Dubow Mfg. Co.
Monarch Mfg. Co.
Perry Sportswear, Inc.
Poughkeepsie Leather Coat Co., Inc.
Rough Wear Clothing Co.
Spiewak & Sons
Star Sportswear
United Sheeplined Clothing Co.
Werber Sportswea

Cuando un piloto terminaba el entrenamiento básico, era premiado con una A-2 y la chaqueta se convertía en una especie de preciado trofeo, algo así como las alas que le convertían oficialmente en piloto y que le permitían pasar al entrenamiento más avanzado.

Después la chaqueta se decoraba con parches que avalaban los entrenamientos por los que habían pasado, los distintos méritos conseguidos o los emblemas de los escuadrones a los que el piloto pertenecía.


Se personalizaban también con pinturas realizadas a mano sobre la espalda, normalmente con el nombre, símbolos y colores del escuadrón al que pertenecían o del avión en el que volaban en el caso de los bombarderos. La tripulación de estos aparatos solía pintar el mismo logo que llevaba el avión en el morro, además de pequeñas bombas que representaban el número de misiones cumplidas.

Estas chaquetas estaban pensadas como algo funcional, casi como si fueran la parte superior de un buzo. El forro era muy fino y no tenía bolsillos internos. Los bolsillos externos no tenían aberturas laterales para meter las manos.

Muchas A-2, sobre todo durante su primera época, eran muy estrechas por los hombros, abombadas en el cuerpo y llevaban solapas en los hombros para colocar los galones. Junto a los anchos pantalones chinos originales del uniforme, las A-2 dejaron definido el aspecto clásico de un piloto.

Otro particularidad es que los cueros que se usaban eran muy duros, no como los cueros que se usan en la ropa de calle, más curtidos, maleables y finos. Muchas de estas chaquetas, recién salidas de fábrica, son el tipo de chaqueta que al dejarla en el suelo, mantiene tiesa la vertical. Como contrapartida envejecen mucho mejor y duran más. Se podría decir incluso que el tipo de corte general, no funcionaría con cuero fino porque la chaqueta quedaría muy desgarbada.

La M422a, (no confundirlas con las G-1), fueron la primera variación que sufrieron las A-2. Fueron adoptadas el 28 de marzo de 1940, la principal diferencia con las A-2 es que tenían el cuello forrado con piel de cabra, pliegues en la unión de las mangas con el cuerpo y un slot para guardar un lápiz en el bolsillo izquierdo:


Las M422a se convirtieron en las chaquetas de aviador por antonomasia y son las más famosas de todas. Los pilotos que las llevaban participaron en todos los teatros de operaciones de la segunda guerra mundial, desde el Pacífico hasta el Atlántico y el Mediterráneo. La fama inicial se la deben a un escuadrón de voluntarios el AVG (American Volunteer Group), más conocido como los "Tigres voladores", que participó en la defensa de China en 1.941, antes de que USA entrase en la guerra oficialmente:


Los tigres se hicieron famosos por sus victorias sobre zeros japoneses volando en los P-40 Tomahawk, aviones inferiores pero decorados llamativamente, con dientes de tiburón pintados en el morro. El líder, el teniente general Claire Lee Chennault llevaba una A-2 por haber entrado en el ejército antes de que aparecieran las M422a. El miembro más conocido fue Greg Boyington, posterior fundador del escuarón de las "ovejas negras" mitificado en una celebérrima serie de televisión.

Las M422a fueron evolucionando poco a poco. Durante la segunda guerra mundial se hicieron dos variaciones de muy limitada producción. A las M422a le fue cambiada la numeración en 1947 por G-1, con las que aún se las conoce hoy día, aunque la especificación exacta era G-1 55J14:


Las Top Gun se pusieron de moda tras la conocida película de Tom Cruise con el mismo nombre. En realidad son las G-1 parcheadas con los emblemas del portaaviones y escuadrones en lo que militaba el padre del protagonista del film, de quien hereda la chaqueta tras ser derribado en Vietnam. Como la academia existía realmente, aunque con ciertas licencias temporales y geográficas, es posible encontrar réplicas de chaquetas Top Gun que pertenecieron a pilotos reales.

Las M422a y las G-1 se caracterizan por los pliegues en la espalda y las mangas en la zona donde se une con el cuerpo. Están pensadas para que el piloto pueda mover los brazos sin problemas mientras mantiene la espalda pegada al asiento del avión.

Al igual que en las A-2, el cuero era muy rígido y en estos modelos es especialmente cierto que el tipo de corte hace que las imitaciones en cuero fino (las que se pueden encontrar en tiendas comunes) queden muy mal, muy caídas y desarropadas.

Las A-2 fueron entregadas a pilotos del ejército y las M422a a los aviadores de la marina embarcados en portaaviones, ya fueran pilotos de caza o bombardeo táctico. Los grandes bombarderos estratégicos tipo B-17 o B-24 no se podían embarcar, por lo tanto sus pilotos pertenecían al ejército y recibían chaquetas A-2 al finalizar la academia de vuelo.

Desde el principio de la guerra, estos bombarderos fueron fuertemente artillados con ametralladoras para proteger su estructura y las A-2 resultaron ser inútiles, ya que el cuerpo del avión tenía numerosas aberturas por las que sacar los cañones de las armas y no protegían lo suficiente del frío, con temperaturas que rondaban los -50º a 30.000 pies.

Los pilotos tenían un sistema rudimentario de calefacción en la cabina por lo que siguieron usando las A-2, pero el resto de la tripulación contaba con las B-3, unas pellizas, copias de las Sherling diseñadas por Leslie Irvin que usaban los pilotos de la RAF inglesa y estandarizadas el 8 de mayo de 1.934:


Las B-3 llevaban pantalón y chaleco a juego construidos igual, una piel de cabra u oveja con el pelaje blanco a modo de forro tanto por dentro como en las enormes solapas del cuelo y cuero muy rugoso.

Antes de recibir los colores marrones oscuros, se habían usado con la piel vuelta o poco curtida sin pintar pero no resultaron muy prácticas, ya que se rompían y ensuciaban fácilmente. Si se rompían se les colocaba un parche de cuero de cualquier color que tuvieran a mano y los tripulantes iban hechos un siete.

Después se les dio un tratamiento con pintura color marrón oscuro para aguantar la suciedad provocada por la pólvora, el combustible y hacerlas así más resistentes a los daños. Estas son las B-3 más conocidas, fabricadas en mayor cuantía a finales de 1.942, cuando USA estaba metida de lleno en la guerra:


Las B-6 eran una versión aligerada de las B-3, pensada para bombarderos tácticos, más pequeños que volaban a menor altitud y para cabinas donde los pilotos necesitaban algo más grueso que una A-2 pero no tanto como una B-3. Las B-6 se estandarizaron en 1.939, tenían menos cantidad de pelaje, menos cuello, menos borreguito sobresaliendo por las mangas y bajos, además de solapas en los hombros y pliegues en las uniones de las mangas con el cuerpo, similares a las 422a:


Las ANJ-4 eran una evolución que sustituyó a las B-3 y resto de sherlings, estandarizadas el 17 de mayo de 1943. Eran una especie de cruce entre las A-2 y las B-3, con los mismos bolsillos y corte similar a las primeras aunque muy reforzadas, con el cuello exagerado de pelo blanco. El pelaje blanco no era visible ni en las mangas ni en la cintura. Su producción durante la guerra fue muy corta:


Las D-1 eran una versión aligerada de las B-3 con las que se dotó al personal de tierra que trabajaba a la intemperie en las bases aéreas, asistentes, mecánicos... son prácticamente idénticas pero tenían los bolsillos con cremalleras y menos borreguillo:


Las D-1 parecen más livianas pero estaban igual de bien fabricadas que las B-3, siendo una opción mucho más adecuada para ser usada como ropa de calle ya que las B-3 y las ANJ-4, a parte de que pesan, están pensadas para aguantar temperaturas muy extremas y por lo tanto dan mucho calor.

A mediados de 1.943 , el general de mando de la fuerza aérea estadounidense, H. H. Arnold, canceló todos los contratos de chaquetas de cuero sustituyéndolas por chaquetas de nylon, las B-10 y las B-15, hoy conocidas como bombers.

Para entonces, la chaqueta de cuero no era sólo un emblema, sino que se había convertido en una especie de derecho o privilegio adquirido por los pilotos, lo que provocó la animadversión hacia el general.

En el equipo de vuelo se incluyó una ropa interior llamada F-2 y luego F-3, que se calentaba igual que una almohadilla eléctrica, enchufándola en la cabina o en el fuselaje del avión. En la foto, las dos piezas de la izquierda más los calcetines, se enchufaban todos unos con otros y después a un enchufe colocado en el fuselaje:


Las A-2 no volvieron a formar parte del uniforme oficial hasta 1.988, pero los pilotos se negaron a dejar de usarlas, pasando a comprarlas con su propio dinero, que auspició el surgimiento de toda una incipiente industria de reproducciones que persiste hoy día e incrementando aún más el número de variaciones en los diseños. En la guerra de Corea, 10 años después de retirarlas, todavía se negaban a dejar de usarlas.

Una curiosidad de todas estas chaquetas, es que algunos pilotos y tripulantes, sobre todo los que fueron destinados a Inglaterra, cosían un mapa de tela a modo de forro, en las zonas que sobrevolaban donde aparecían todas las carreteras, para que en caso de ser derribados y lograsen saltar en paracaídas, pudieran buscar una ruta de escape.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...