11 diciembre 2016

Piensa en el dinero de esta manera.-

No nos damos ni cuenta, pero vivimos inmersos en dos realidades a la vez. Nuestro cuerpo está en un mundo tangible y real, sometido a las leyes naturales, mientras nuestra mente está inmersa en ficciones abstractas con la que ha sido programada, hasta tal punto de que consigue crear una realidad paralela, gobernada por un conjunto de leyes imaginarias.

Por ejemplo, el dinero. Un billete es un cacho de papel; si ese papel adquiere un valor monetario y es considerado dinero, es porque los humanos, por una convención social, lo hemos decidido así dentro de nuestras mentes.

Al crear esta maniobra de abstracción, creamos de la nada, una realidad aumentada que anteponemos a la física.

En el mundo tangible, en el real, un billete es y siempre será un cacho de papel, pero en la realidad paralela de ficción que programa nuestras mentes, este billete es considerado dinero y se puede llegar a matar por conseguirlo.


Yendo más lejos del ejemplo del billete y el trozo de papel, la verdad es que la economía, se ha convertido en el mejor ejemplo de como nuestras creaciones abstractas, sin ningún valor real, se han apoderado de nuestra mente y de nuestras vidas.

En la economía de hoy día, los grandes negocios no tienen su base en la fabricación de productos tangibles, sino en la especulación, dominada por el sector financiero, el sector de la economía, que no produce nada útil, nada tangible.

Las finanzas, son un mundo de fantasía donde se crean productos imaginarios, derivados de otros tantos productos imaginarios y controlado todo por complejas leyes abstractas, que permiten ganar cantidades indecentes de "dinero", ese ente imaginario cuyo valor está sólo en nuestro cerebro.

Piensa en un granjero que tiene vacas que dan leche; la leche tiene un valor real y un valor abstracto a la vez. Su valor real consiste en su valor nutritivo, en los beneficios físicos que nos aporta, (mal ejemplo ha puesto este con la leche, que desmineraliza los huesos y es inflamatoria, malísima para el organismo). Su valor abstracto, reside en el valor monetario que damos a cada litro de leche, algo que sólo existe dentro de nuestra mente.

Bien, pues en el mundo de hoy día, el mayor volumen de ganancias relativas a esa leche, se encuentra en los valores abstractos derivados del valor monetario de ese producto.

La vaca produce una leche que es vendida a una empresa de productos lácteos, que a su vez forma parte de un conglomerado económico del campo alimenticio. Esa importante compañía cotiza en bolsa, el valor de sus acciones fluctúa a diario, una vez en la bolsa, las grandes compañías financieras, hacen apuestas sobre el valor futuro de las acciones de esa empresa, compran y venden esas acciones siempre en base a las estimaciones de valor futuro, que a su vez están sometidas a las fluctuaciones de los tipos de intereses sobre cuyo valor futuro se van produciendo nuevas apuestas, que son compradas y vendidas y así sucesivamente.

Ese es básicamente el funcionamiento del mundo de los derivados financieros.

Esto viene a significar, que el granjero gana unos céntimos de euro por un litro de nutritiva leche, pero los derivados de ese producto tangible, generan miles de euros basados en abstracciones sin valor, que existen sólo en las mentes de los especuladores.

Se trata de una realidad virtual que afecta al funcionamiento del mundo real, pues con un simple clic de ratón o un baile de dígitos en la pantalla, el granjero puede terminar arruinado.

Es un mundo ficticio donde algunas personas ganan inmensas cantidades de dinero sin hacer nada productivo y útil, ese tipo de gente, son de cara a la sociedad unos triunfadores; que no son otra cosa que entidades y personas estériles, que acumulan ganancias comprando y vendiendo dígitos en una pantalla, unos y ceros que sólo existen en el frío vientre de un ordenador.


Y todo eso es la economía actual, un bodrio de valores imaginarios que existen sólo en las mentes; el lógico fruto de la esclavitud al que nos han sometido nuestras creaciones psíquicas.

Algo que no debería de ser así y de que por más vueltas que le demos, no tiene sentido, por más bibliotecas que se llenen explicando como funciona el complejo sistema económico y por más que se empeñen en llamarlo "ciencia económica".


Después de todo, lo que el granjero produce es leche, algo muy real. La leche y sus derivados alimentan a personas, que también son reales. Incluso el estiércol de la vaca sirve de abono, algo muy real y útil.

Llegados a este punto, cabe preguntarse, cómo puede ser posible que en nuestro mundo tenga menos valor el estiércol de una vaca que una "opción de compra de futuros?? Cuando el estiércol es importante para la supervivencia humana, mientras que la "opción de compra de futuros" es un invento de nuestra mente que no nos aporta nada tangible??

Tal vez ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre, la caca de la vaca (uy, sin haberlo preparado me ha salido un pareado!!), tiene más utilidad que todo el mundo financiero en su conjunto. Sin estiércol no hay nitratos, ni abono, las plantas no crecen y no habría vida vegetal ni animal en el Planeta Tierra.


Ni siquiera habría vida para esos robots humanos que llenan las bolsas y pululan por las oficinas de las entidades financeras.

Si no existieran las, opciones de compras de futuro, los índices bursátiles, las permutas por incumplimiento crediticio o las primas de riesgo, el mundo seguiría existiendo, las plantas seguirían creciendo y los animales y la vida bajo el sol y el cielo azul.

Siempre saldrá el "enterao" de turno que diga, que sin el desarrollo de la ciencia económica, no habríamos llegado a las cotas de progreso actuales. Dirá que sin los complejos instrumentos financieros, no fluiría el crédito ni el dinero y ... puede que tengan razón.

Pero lo que no dirán, es que sin la ciencia económica, las personas no serían esclavas desde que nacen hasta que mueren, condenados a luchar toda la vida por acumular trozos de papel, con los que conseguir objetos que no necesitamos.

Sin la "economía abstracta", el valor auténtico de las cosas, sería su valor intrínseco y no el valor monetario que ha hecho que todas las cosas tengan un precio, incluso las personas, hasta el punto de ser vendidas y compradas como trozos de papel.

Sin la economía abstracta, no se tirarían miles de toneadas de comida a la basura para que no baje su precio, mientras millones de personas mueren de hambre.


Sin la economía abstracta, fabricar armas para matar personas no sería el negocio más lucrativo del mundo.

La economía y toda su estructura, deberían de estar al servicio de las personas, como lo están las matemáticas y no al contrario, como pasa ahora.

Mucha gente puede pensar, que los grandes financieros, aquellos que controlan el mundo, están obsesionados con el dinero y que son las primeras víctimas de esas estructuras imaginarias que nos dominan. Bien es cierto que los estratos intermedios y bajos del escalafón del poder económico sean así.

Pero los grandes financieros, los grandes de verdad, los que ocupan las posiciones más altas en la pirámide del poder, no luchan por acumular dinero.

Esas personas no son unos idiotas inconscientes, saben distinguir perfectamente lo que tiene un valor real y un valor ficticio.

Para ellos el mundo de las finanzas, es el instrumento que utilizan para apoderarse de los recursos tangibles, o sea, de aquello que tiene un valor real en el Planeta Tierra.

La partida por el control del futuro se juega ahí, de nada servirá acumular bitcoines si ellos siguen teniendo los recursos físicos reales, de nada servirá construir tus propios artefactos con una impresora 3D, si ellos son los que suministran el grafeno, el plástico y la electricidad.

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