01 febrero 2017

Las lentes progresivas son un mito.-

Las ópticas cuentan maravillas de las lentes progresivas; también los fabricantes de este tipo de cristales dicen que son la panacea; pero los clientes que las han comprado cuentan que son lo peor, aparte de caras como ellas solas. 

En cuanto pisas una óptica, lo primero qué hace el oftalmólogo, es intentar convencerte de las bondades de las lentes progresivas y de que son mucho mejores que las gafas bifocales y trifocales, ya que permiten una visión continua desde el punto más próximo hasta el punto más lejano, sin experimentar cambios bruscos en las imágenes al pasar de una graduación a otra. 

El optometrista te dirá que no tendrás ningún problema en mirar el teclado y la pantalla de manera cómoda. 

Pero la realidad es que cuando te pones frente al ordenador con unas gafas progresivas, verás el teclado totalmente distorsionado (distorsión barrilete) y con un ángulo de visión cercenado; fenómeno que también podrás observar al mirar la pantalla. 

Comprobarás que el campo de visión lateral es muy estrecho y que se estrecha todavía más en la visión media, además, si quieres leer o estar en el ordenador tendrás que mover mucho la cabeza de un lado a otro cómo si estuvieras viendo un partido de tenis. 

Claro, volverás a la óptica a decirles que te han engañado, que las gafas son una mierda, pero el óptico de turno te dirá que te tienes que acostumbrar, que tiene que pasar por lo menos una semana para ir haciéndote a ellas, que tu cerebro se tiene que acostumbrar a utilizar las gafas; en resumidas cuentas contando verdades a medias. 

Pero, si las estás utilizando esa semana, notarás que te mareas, terminarás con los ojos cansados y con dolor orbital. 

La visión se reducirá a una estrecha ventana de manera que para leer una línea tan larga como esta, te verás obligado a mover la cabeza desde el inicio de la línea hasta el final, será como si tuvieras puestas unas gríngolas que no te permiten mover los ojos sino en un estrecho ángulo. 

Te darás cuenta de los defectos de fabricación de las lentes cuando mires las distorsiones que se producen en una rejilla cuando la luz las atraviesa o con el reflejo de la misma en la superficie de los cristales. 

Por supuesto cuanto más barato sea el cristal, más distorsión se observará, sobre todo si las lentes son de plástico, esta deformación no se presenta en las lentes de cristal. 

En la siguiente foto se muestra la rejilla vista a través de unas gafas con cristales progresivos:


Se puede ver, en la zona para la visión cercana, donde la lente por ser su máxima potencia, se aprecia también una línea vertical y una especie de sombra que hace una "V" desde la zona de visión cercana a la lejana qué es la superior de la lente. 

Esta zona sin corrección o marginal como la llaman, se puede visualizar mejor en la siguiente imagen:


El trazo marcado en rojo, determina la zona marginal del progresivo. Dicho de otra manera, la línea en rojo determina lo que vas a ver y lo que no verás:


La visión por debajo de las líneas rojas es borrosa la lente no tiene una corrección definida es la zona que llaman marginal. Resulta que las gafas progresivas tienen todas ese defecto de fabricación que afecta sobre todo a las distancias medias y es un poco menos estrecha en la zona de visión cercana. El corredor o pasillo es el causante de la reducción violenta del ángulo de visión. 

Cuando los ojos entran en la zona marginal, se crea un desenfoque de las imágenes junto con una torsión astigmática qué se hace más pronunciada en las cercanías del punto de máxima potencia de la lente. 

Con las gafas progresivas frente a un ordenador, el ángulo de visión en el teclado será de unas 6 teclas y el ángulo de visión en la pantalla de unas 7 palabras. 

Con unas gafas monofocales verás el teclado y toda la pantalla. 

Se puede reconocer con facilidad que persona lleva gafas progresivas y quién no, la visión con gríngolas obliga al usuario a mover la cabeza de un lado a otro, la mala postura al levantar la cabeza en exceso para ver la pantalla del ordenador son signos inequívocos del uso de gafas progresivas; sin embargo cuando les preguntas sobre sus gafas te dicen que ven de maravilla. 

Las maravillas que anuncian de las lentes progresivas, no son más que publicidad engañosa sólo funcionan parcialmente y los fabricantes confían en que las personas se adapten a ellas; cambiando los hábitos y la ergonomía natural a la hora de mirar el mundo, que los que utilicen gafas se vayan acostumbrando a tener una visión lateral pésima a cambio de una buena ventaja vertical. 

Estos fabricantes y optometristas confían también en un bajo nivel de exigencia por parte de los usuarios. Por otra parte, el lo de las gafas progresivas es 4 veces el precio de unas gafas monofocales normales. 

A la tecnología de fabricación (el moldeado o tallado del cristal progresivo), me faltan por lo menos 20 años más, si es se logra dominar.

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