19 agosto 2017

Mujer vive 2 años en un árbol para que no lo talen.-

Una mujer de 23 años decide salvar a una secuoya de 60 m de altura y más de 500 años, Luna se llama el árbol. Julia que así se llama la mujer convirtió a ese árbol en su hogar durante dos años, cambiando así su vida y la de Luna para siempre.


Más de 1000 anillos tenía el tronco del árbol cuando una motosierra quiso atravesarlo, por suerte el destino del árbol se torció; una joven mariposa se puso en él y pasó 738 días en sus ramas obligando a la compañía Pacific Lumber a suspender la tabla de este y otros árboles del bosque de Stanford en California.


Julia Butterfly Hill nació en una humilde familia del sudoeste de los Estados Unidos, estudió en su hogar hasta los 12 años y junto a su familia llevó una vida ambulante y nómada. Se hace llamar "Butterfly" (mariposa), porque cuando era pequeña, en una de sus caminatas por la naturaleza, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció sobre ella durante todo el trayecto. Este hecho no sólo marcó su apodo sino también su vida, una vida llena de retos en conexión con la naturaleza.

A los 22 años tuvo un accidente de tráfico, le dejó secuelas cerebrales y un largo proceso de rehabilitación; durante este camino pasó mucho tiempo en contacto con la naturaleza.

Ella misma cuenta en su libro "El legado de Luna", como se adentró en el bosque y por primera vez experimentó lo que de verdad significa estar vivo, entendió que ella formaba parte de aquello. Más tarde se enteró que la Pacific Lumber Maxxam Corportation estaba talando los bosques y su confusión era total. Contactó con la asociación Earth First que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala, así fue como conoció a Luna.


Se subió para impedir que lo talasen, su nuevo hogar estaba ubicado a 50 m de altura en 3 m², ahí puso una luna, sus paredes, su hornillo, su cocina y un cubo con una bolsa hermética, su baño y una esponja con la que recogía el agua de la lluvia, su ducha. 

La idea de Julia y la están allí solamente dos semanas hasta que la relevarse un compañero, pero este cambio nunca se produjo y los días empezaron a pasar, un grupo de compañeros les suministraba a través de cuerdas y poleas los niveles necesarios para subsistir. Incluso le facilitaban unos pequeños paneles solares para poder cargar su teléfono móvil y así organizar entrevistas, difundir su actividad y captar gente.

A 60 metros de altura:


Los bosques empezaron a ser quemados y Julia empezó a recibir todo tipo de agresiones mientras estaba en el árbol, le tiraban chorros de agua y el humo del incendio le produjo malestar en la garganta y en los ojos. Miembros de la empresa montaron guardia para asegurarse que su equipo no pudiese darle comida. Sumado a todo esto, los días de frío empezaron a aparecer, hubo una tormenta que duró más de dos semanas, el viento rompió la lona. Ella se abrazó muy fuerte a Luna y recordó que sólo las ramas que son rígidas se rompen y así abandonó su rama habitual y se mudó a una más joven.

La relación entre Julia y Luna se convirtió en simbiótica y espiritual, Julia se quitó los zapatos y se deshizo de su arnés. Julia se entregó por completo al árbol y perdió el miedo.


Julia conocía cada una de las especies de insectos que habitaban el árbol, su equipo le suministraba plantas medicinales para tratar sus malestares.


Su caso se hizo conocido en todo el mundo y ocho días después de que se cumplieran dos años de su estancia en el árbol, Julia puso sus pies con cayos sobre la tierra y los abrazos desde sus manos habitadas por el musgo no se hicieron esperar.

La empresa maderera se comprometió a respetar a Luna y a todos sus compañeros en un radio de 60 metros. La empresa asumió la responsabilidad de incluir una política ambiental en los futuros trabajos que fuera a realizar. Hoy día, Julia sigue involucrada en compromisos ambientales, sigue participando en sentadas pacíficas para que no se talen árboles.


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