03 enero 2018

Violencia doméstica en la Casa Real.-

El jefe de la casa real, Sabino Fernández Campos, fue despedido por Juan Carlos, por ser el único alto funcionario que le reprochaba sus irregulares conductas privadas y le advertía del peligro de que se aireasen sus continuos despropósitos, sobre todo económicos y sentimentales. Y ahora se sabe que también domésticos.


Después de recoger sus enseres de la Zarzuela, visitó dos de los más reconocidos críticos del monarca: el diputado del PNV, Iñaki Anasagasti y Antonio García Trevijano. Le confió también parte de sus memorias a su biógrafo, Javier Fernández López, se vio también con diferentes periodistas como Carlos Dávila, que publicó todo lo que le contó Sabino.

Hay otros periodistas que aluden a la turbia relación que había entre Juan Carlos, Sofía y Sabino: Raúl del Pozo, Carmen Rigalt, Pilar Eyre y Martín Prieto. Aquí leeréis una crónica, que los medios de manipulación de masas no se atreven a publicar ni a investigar.


A dos de sus interlocutores Sabino les desveló los tres grandes secretos del rey, bajo la promesa de que no se supieran hasta que todos muriesen: que el rey Juan Carlos, había pactado con los generales Armada, Milans del Bosch y el socialista Enrique Mugica, preparar el golpe de estado del 23-F para derrocar a Adolfo Suárez, que la reina Sofía estaba al borde del divorcio, harta de los continuos devaneos de Juan Carlos con sus amantes, por aquel entonces andaba con la decoradora mallorquina Marta Gayá:


Y el secreto más desconocido, que había presenciado una escena de violencia doméstica en palacio: la agresión por parte de Juan Carlos a su esposa Sofía, un episodio que lo había abochornado.

Me queréis poner un pino en la tripa, le dijo una vez el campechano a los periodistas:


Sólo los diputados del régimen más allegados a la Zarzuela, sabían que el trato con sus subordinados era pésimo, Juan Carlos tiene muy malas pulgas y tenían que aguantarlo; considera a toda la familia real y particularmente a su esposa como personal a sus órdenes.

Le ha pedido a Mariano Rajoy, en pleno azote de la crisis, un sueldo millonario para sus queridas. El Presidente, que no le niega nada a nadie salvo a los ciudadanos, ha dejado los salarios así: para Juan Carlos 325.000 €, para Felipe 200.000 €, para Sofía 150.000 € y para Leticia 125.000 €, el resto son todo extras.

El carácter abusón de Juan Carlos no es ninguna novedad a sus 80 años, detrás de ese aparente buen humor, acostumbra a agredir a su chófer, sólo le gustan las mujeres, el dinero y los deportes; no lee libros, a los gays los llama mariquitas.


De formación militar tuvo una infancia sórdida, mató a su hermano Alfonso en un supuesto accidente doméstico, estuvo sólo e internado en Suiza desde pequeño, pasó penurias económicas y muchas novatadas por parte de sus colegas militares cadetes, hijos de falangistas y de franquistas que no admitían la monarquía en España.

Tal cúmulo de desgracias hubiera dejado trastornado a cualquier ser humano; por eso su entorno consideró siempre una temeridad que siguiera empuñando escopetas y rifles debido a su gusto por la caza. Y es que, esa permanente afición por las armas de fuego a veces degenera psicológicamente en violencia: hasta ahora sólo había trascendido el momento en que golpeó a su conductor, porque supuestamente se había equivocado en una maniobra de aparcamiento, estacionando cerca de las manifestaciones de protesta, el rey además no quería que se supiera su enorme dificultad de movimientos.

Esa mano larga también la empleó con su esposa y delante de un testigo de confianza, Sabino Fernández campos, que se lo confió a otro para que el secreto no muriese en su tumba. Nadie lo hubiese creído y lo hubieran interpretado como un despecho por su despido.

En esa época, en España era tanto el temor reverencial al rey, similar al que en Marruecos se profesaba antes a Hassan II y ahora a Mohamed VI, que ni siquiera las organizaciones feministas e institutos de la mujer, han levantado la voz cuando el rey ha hecho valer su derecho de pernada.


Ha sido denunciado por dos ciudadanos europeos que aseguran ser sus hijos, tienen testificales por parte de sus respectivas madres y piden una prueba de paternidad, algo que la ley española impide practicar al monarca.

Estos dos hermanos, hijos de Juan Carlos, si se han hecho las pruebas y aún viviendo uno en Barcelona y la otra en Bélgica, sin conocerse previamente, han dado positivo: son hermanos. Pero los políticos de la transición hicieron al rey "inviolable" y es inimputable por cualquier delito, tanto penal como civil, o sea, haga lo que haga jamás no podrá ser juzgado.


Las dos pruebas de paternidad fueron desestimadas por dos juezas, así que aquí es principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley deja de ser válido.

El jefe de la casa real siempre fue un testigo incómodo en la Zarzuela y por eso Juan Carlos se lo quitó de encima. El episodio más relevante que fue el que desencadenó el cese de Sabino lo cuenta el banquero Mario Conde: "en el verano de 1992 el periódico El Mundo publicó la vinculación del rey con Marta Gayá y todo con nombres y apellidos. Era la primera vez que algo semejante ocurría en España. Yo (Mario Conde), hablé con Pedro J. Ramírez y él me dio una información; yo le dije; no me la des a mi, dásela al rey. Y ahí fue cuando Pedro J. Ramírez desveló sus fuentes, Sabino Fernández Campos y el rey se quedó tranquilo. Hubiera sido posible que a la vista de semejante información, el rey hablara con Agnelli, que controlaba la mayoría del capital de el periódico El Mundo, pero el rey no lo hizo, dijo que la culpa era de otra persona y así quedó la cosa".


La decoradora mallorquina Marta Gayá, era tan asidua en las estancias veraniegas del monarca en el palacio de Marivent, que los paparazzis, podían provocar con sus fotos juntos la ruptura del matrimonio Juan Carlos y Sofía. De hecho, Sofía ya había amenazado con el divorcio y su marcha a Londres, donde reside su familia exiliada de Grecia. Este divorcio hubiera supuesto un problema de Estado, pues no se sabía cómo reaccionaría la sociedad española ante su mitificado monarca. El posterior episodio de Bostwana parece que le dio la razón a Sabino, el cual, estando al corriente de la situación, decidió darle un "toque" al rey. Es lo que cuenta el periodista Carlos Dávila, que lo frecuentó antes de morir:


El general Alonso Manglano, director general del CESID durante el felipismo, se puso de acuerdo con el general Sabino para darle de vez en cuando un toquecito al rey, de ahí la publicación de su lío con la decoradora mallorquina.

Juan Carlos en pelotas, imagen que publicó la revista italiana Oggi:




Lo cierto es que Juan Carlos nunca aceptó que sus irresponsables escapadas extraconyugales se mostrarán al mundo. Pero lejos de amilanarse, Juan Carlos prosiguió con sus aventuras, pues creía que tenía dominada a la prensa española, que era la que le importaba realmente. "La decoradora balear", "la vedette", "la estrella del destape de ojos verdes", "las dos Palomas" o "las aristócratas", son algunas de las mujeres que estuvieron con el rey.

Corina, Maria Gabriella de Saboya, la condesa Olginha Nicolis o incluso con la propia Sara Montiel, aparecen en el libro de Pilar Eyre como amantes de su majestad, que decidió dar rienda suelta al gen Borbón; todo esto lo publican en el libro "La soledad de la reina".


A Pilar Eyre la echaron de Tele5 por publicar la vida del rey:


La reina Sofía se entera de la primera infidelidad de su marido poco después de que Franco muriera. Cuando ésta se produjo, pusieron dormitorios separados y no volvieron a funcionar como matrimonio nunca más. Después de ese episodio, se fue a la India con su madre y sus hijos con la intención de separarse. Después volvió y aceptó su destino, a pesar que desde entonces cada uno hace su vida.

Si los devaneos del rey se produce con dinero público sí que importan a la gente y Juan Carlos, no sólo ha utilizado a las fuerzas de seguridad del estado para cubrir sus infidelidades, sino que, le construyó a la última de sus amantes una casa aneja en el Pardo.

Estamos hablando de Corinna, de 50 años, que se instaló con su hijo en el coto privado de caza de Juan Carlos, también terreno público, desde allí le preparaba las tonterías a sus amigotes, lo mismo que hizo en Bostwana. Y no fueron precisamente pocas: un contrato real ha desvelado que en la última temporada las partidas del rey que organizó Corinna en el Pardo, mataron 1800 gamos, 800 ciervos y 900 jabalíes.



Ningún partido político, ningún diputado o senador ya sea de derechas o de izquierdas, ha preguntado nunca por esta cuestión para que el monarca no se moleste. Y vosotros os preguntaréis y yo que puedo hacer?? No vayáis a votar, no entréis en el juego. 

Si se coge  a una cebra y se la respalda con unos millones de euros, la gente la votará y se hará presidenta.

Corinna provocó la última crisis conyugal, tras descubrirse que el monarca le había habilitado ya esa casa propia en  "La Angorrilla", al lado de la Zarzuela.

Fue tal el lugar conquistado por Corinna, que el rey invitó a cenar a sus tres hijos Elena la tonta, Cristina la elefanta y Felipe preparao, para notificarles la verdadera naturaleza de su relación con ella.

El rey planteó al presidente del gobierno su intención de divorciarse.

Carlos Dávila, prestigioso periodista, asegura que el testaferro del rey Manuel Prado y Colón de Carvaja, intentó comprar el silencio de Sabino. Y había muchos políticos en el ajo: un enviado especial de el financiero, le ofreció una casa magnífica de 500 m², una casa antigua, decorada con todo lujo de detalles en la mejor zona de Madrid; pero Sabino la rechazó diciendo: "yo vivo voy a gusto en mi quesito del centro Colón".

El banquero preso Javier de la Rosa y Manuel Prado, testaferros del rey:


Y es que a Sabino, la época de corrupción generalizada que estalló en España durante el reinado socialista le indignaba. Hasta la Casa Real llegó la deriva de aquella situación fétida. Sabino decía que el rey Simeón era una mala influencia para Juan Carlos.

Constantino, Sofía y Simeón; negocios con dinero público:


El rey guardaba con Felipe González una relación muy peculiar, de afecto y camaradería. Cuando se preparaba la exposición universal de Sevilla, Felipe González, (según Sabino) acusado por asesores y cómplices que querían hacer negocio a costa de la Expo. Felipe González se dirigió una vez al jefe de la casa real y se expresó así: "Dile a Manolo Prado que del 20% nada, que se conforme con el 2%".

A lo que Sabino le replicó: "no sé de qué me hablas y en todo caso, ese recado tuyo, no soy yo el más indicado para transmitirlo". El rey Constantino de Grecia usaba también su nombre para hacer negocios con Zarzuela y facilitar el acceso privilegiado a Juan Carlos.

Sabino Fernández Campos:


Sabino siempre se sintió traicionado por haber tenido la valentía de defender ante el rey criterios que denotaban honradez y sensatez. Con ese estado de ánimo fue a unos premios de la compañía de Seguros Pelayo y allí vio al que fuera amigo del rey cuando sólo era un príncipe algo torpe, atolondrado y campechano.

Antonio García Trevijano se sorprendió al ver que alguien le tocaba la espalda y se presentaba para felicitarle por haber tenido el valor de acercarse a la verdad, (Sabino se refería al artículo que había publicado en el periódico El Mundo), señalando al rey Juan Carlos como el instigador de el golpe de estado del 23-F.

Trevijano:


Trevijano y Sabino quedaron para más tarde en un almuerzo a solas en el Club 31, el ex jefe de la casa real le confirmó que Juan Carlos efectivamente era el responsable del último golpe de estado.

En ese sentido le proporcionó varias pruebas: Alfonso armada se presentó el 11 febrero en la Zarzuela sin tener audiencia y le dio la orden de que le llevara ante Juan Carlos. Cuando Sabino le dijo que eso no era posible, consultó con el monarca y éste le dijo que Armada tenía prioridad.

Para darle paso a visitar Armada al rey, tuvo que suspender la visita de su primo, Alfonso de Borbón. Y el télex original de la agencia Efe, en esa primera declaración: "después de este mensaje ya no puedo volverme atrás", fue destruido por un capitán empleado expresamente por Sabino desde la Zarzuela a la calle Espronceda.

Lista de 19 ministros al Congreso de la noche del 23-F, que hizo del general Armada, por orden del rey:


Los detalles del encuentro de Sabino con Trevijano, se los proporcionó al periodista Enrique de Diego, al que le dio una larga entrevista que está disponible en Internet: "Sabino Fernández Campos, le confirmó que Juan Carlos había sido el organizador del golpe de Estado del 23-F que llevó a cuando Alfonso Armada".

La reina Sofía prometió la indiscreción de contar que el rey engañó a los generales diciéndoles que estaba de acuerdo con ellos, (era una forma de justificar su apoyo inicial):


El rey fue el responsable de todo y Sabino impida jamás lo desmintió.

Sabino proporcionó un varios indicios que deberían de ser investigados: el socialista Enrique Múgica, acordó con Felipe González, dar luz verde a la operación en la cena con el general Armada en Jaca, la propia reina Sofía cometió la indiscreción de contar que el rey engaño a los generales diciéndoles que estaba de acuerdo con ellos y después cumplió su promesa de que hablaría con los jueces para qué no hubiera condenas a la mayoría de los militares del 23-F, por eso Armada entra en la Zarzuela y en el Congreso ofreciendo un gobierno de concentración con 19 ministros y un avión para Tejero. Y por eso el rey cumple: fueron indultados.

En el transcurso de esta conversación sobre él 23-F, Sabino le describe a Trevijano la situación, que supone trabajar codo con codo con el rey cuando se le contraría: "me cuenta más cosas, las escenas son horribles, yo no voy a contar ninguna intimidad, porque me contó cosas terribles entre el rey y la reina, no me prohibió que las contara, pero son tan violentas, duras e intimas que yo mismo tengo el pudor de no decirlo. Después hubo una reconciliación, en años posteriores, pero en el momento en el que le hizo esa faena, Sabino le contó todo al periodista Trevijano".

La faena en cuestión fue en la citada agresión; en presencia de Sabino, conde de Latores y en un almuerzo en palacio donde estaban sólo los tres junto al servicio, el rey Juan Carlos le arrojó un plato a la cabeza de Sofía en plena discusión conyugal.

Le hizo daño, aquello fue una situación desagradable que presenciar y es que el monarca tenía muy mal vino.

Un secreto más que Juan Carlos no se llevará a la tumba.



-Sí, me creo que el campechano le aboleara un plato a la cabeza de Sofía, pero... parece que Sofía no se estuvo quieta.

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