10 marzo 2018

Las catacumbas de París y sus túneles prohibidos.-

Un aspecto desconocido de Francia, es que muchas de sus ciudades y edificaciones, están construidas encima de antiguas minas que cerraron. El motivo de escoger precisamente estos emplazamientos es para aprovechar las galerías de los antiguos yacimientos, reconvirtiéndolos en otro tipo de infraestructuras.


Por ejemplo, un pueblo puede aprovechar estos túneles para hacer alcantarillas o canalizaciones de agua. Un caso recurrente es el de los "chateaux", en las explotaciones vinícolas. La palabra chateaux se traduce literalmente como castillo, aunque en los viñedos suelen ser unos palacetes o chalets, que están situados al lado de las plantaciones de uvas.

Muchos de estos "chateaux" se levantaron justo encima de una antigua mina para utilizar sus galerías como bodegas donde envejecer el vino en barricas.

Una de las reconversiones de los franceses, son las minas de París, que después de cerrarlas, las emplearon como catacumbas. Gran parte de las antiguas galerías son osarios que pueden visitar los turistas, pero otra parte siguen siendo túneles abandonados que conforman una red de peligrosos laberintos y uno de los lugares considerado como más terroríficos del mundo.


Las minas datan del siglo XIII y en un principio eran explotaciones a cielo abierto al lado de la ciudad, la llamaban Paris Basin, la cuenca parisina. La ciudad estaba en el margen derecho del río Sena y las minas en el lado izquierdo.

Cuando se agotaron los minerales de la superficie, decidieron seguir extrayéndolos en vertical, excavando en el suelo galerías subterráneas.

El vestíbulo de entrada a las catacumbas, justo encima de la puerta de acceso, hay un letrero que dice: Arrete, c`est ici l`empire de la mort, Detente, este es el imperio de la muerte:


A estas galerías se accedía desde la superficie a través de pozos de decenas de metros de profundidad, lo mimo que a las galerías inferiores.

Hasta el año 1774, se excavaron cientos de kilómetros de mina a una media de 20 metros de profundidad, mientras la ciudad de París se iba extendiendo por el margen izquierdo del Sena, justo encima de las minas que se iban agotando.

Nada más entrar, nos damos de bruces con muchas calaveras, eso sí, colocadas todas muy ordenadas, encima de los fémures, amontonados en pilas contra las paredes:


Nunca se llegaron a mapear estas galerías, ni siquiera seguían una planificación.

Entonces se produjo el desastre de 1774, en una calle llamada Rue D`Enfer, calle del infierno, (hoy día es la Avenida Denfert-Rochereau), los pilares que sostenían los túneles, no aguantaron el peso de la ciudad encima y se vinieron abajo, se formó un socavón de 30 metros de profundidad en medio de la calle.

Los restos no están marcados con la identificación de sus propietarios, pero sí hay cruces con letreros donde se informa del cementerio de procedencia en cada sección. En la imagen se puede apreciar el gusto mórbido de los individuos que decoraron las catacumbas.

Una cruz señala que estos huesos provienen del cementerio de Magdeleine y para decorar la columna, ponen una calavera con un agujero de bala entre ceja y ceja:


En 1780, el cementerio de "Les innocents", se empezó a venir abajo. Entonces se decidió clausurar el camposanto y trasladar a todos sus inquilinos a las antiguas galerías de la mina, que pasaron a convertirse en catacumbas oficiales, cuando en 1785 por ley, se decretó el traslado de todo parisino muerto que estuviese en los huesos a este nuevo osario.

Tónica de las catacumbas, 900 metros de galerías con las paredes forradas de huesos:


No se metían cadáveres frescos. Un caso que viene a ejemplificar el proceso de traslado, es el conocido personaje de la Revolución Francesa, Maximilien Robespierre, que fue ejecutado en 1794, enterrado en una fosa común en el cementerio de "Errancis", pero sus huesos no fueron movidos a las catacumbas hasta el año 1848.

Los túneles forman cámaras en ocasiones y nos encontramos elementos decorativos. Aquí se han colocado dos columnas parecidas a las del vestíbulo y una pila de agua bendita para santiguarse. Estos ornamentos proceden de los antiguos cementerios clausurados, pero tras la Revolución Francesa, los cuidadores de las catacumbas, (bonito oficio), se encontraron que les habían robado casi todos (que falta de profesionalidad):


El traslado de los huesos se hizo con toda su ceremonia, a partir del 7 de abril de 1785, por la noche, cuando las calles de París eran recorridas por carros tapados con lonas negras, que trasladaban a 7 millones de difuntos desde 5 cementerios clausurados:

Saints-Innocents: Era el cementerio más grande, con casi tres millones de inquilinos, tenía muertos desde el siglo XII.

Saint-Etienne-des-Gres: Era el camposanto más antiguo de París, había calaveras desde la cristianización francesa, incluso antes.

Madeleine Cemetery

Errancis Cemetery: Aquí estaban enterrados los caídos en la Revolución Francesa.

Notre-Dame-des-Blancs-Manteaux.

Los huesos se metieron al principio a paladas, sin ningún orden. Pero en 1810, cuando el director del Servicio de inspección de minas de París, (una agencia que se dedicaba a vigilar y mantener en pie las galerías de la antigua mina, para que la ciudad no se hundiese), el hombre se llamaba Louis-Etienne Héricart de Thury, decidió transformar las catacumbas en mausoleo visitable por los turistas y parisinos.

Uno de los pilares de las catacumbas, decorado con huesos:


Así que fueron colocando ordenadamente los fémures, las calaveras y demás huesos en las paredes de los túneles formando figuras, incluyendo decoraciones e inscripciones donde se pueden leer comentarios y advertencias, muchas de ellas consideradas políticamente incorrectas.

Mosaico construido de huesos y calaveras:


Hoy en día, las catacumbas se pueden visitar desde la antigua entrada que se llamaba, Barriere d`Enfer, la barrera del infierno; se desciende por una escalera en espiral de 20 metros y hay que andar casi dos kilómetros por un túnel, hasta que se asciende por una rampa abovedada que lleva al vestíbulo, ahí es donde está la puerta con el letrero que dije antes, en el que se lee lo de: Detente, este es el imperio de la muerte.

La zona visitable, está a unos 900 metros de las catacumbas, que están selladas con verjas para evitar el acceso al resto de las galerías.

Este es un oscuro sub-mundo, peligroso, pero que tiene un atractivo para determinado tipo de gente, que pueden acceder por otros puntos más o menos conocidos.

Sala que se utilizaba para fiestas, llamada "la sala de la bodega", ésta sería la cara más amable de la mina:


Hablamos de un laberinto subterráneo de 350 kilómetros de túneles en diferentes niveles, completamente a oscuras, sin luz ni señal en los móviles, con respiraderos y pozos de acceso que tienen varios metros de profundidad, tapados por escombros y siglos de suciedad.

Caer por uno de esos agujeros es muerte segura. Hay tramos de galerías que están inundados donde no se ve el suelo. Otros pasajes siguen llenos de huesos, de los que se tiraron a paladas.

Otra sala de la zona prohibida, usada por catáfilos (gente rara que le gustan las catacumbas):



El riesgo de derrumbe sigue presente, aunque no se produzca un gran desplome, la caída de una pequeña pared, puede ser suficiente para dejar a una persona herida o atrapada como para no poder volver a salir. Así fue como murió un explorador en febrero del 2015.

El acceso a la mina no solamente está prohibido, si no que hay una unidad especializada de la policía, los BICS, apodados los cata-ops, que las patrullan y multan con 70€ a toda persona que pillan dentro.

Todos los años alguien se pierde dentro del laberinto y jamás vuelve a aparecer.

Hay una serie de exploradores urbanos, "cataphiles" los llaman en francés. El término es un neologismo, que mezcla la palabra cata (de catacumba), con el sufijo "filo" del griego "phillo", que indica "aficionado a" o "amor po", o sea, aficionado a las catacumbas.

Estos se dedican a realizar excursiones por las galerías prohibidas, pueden durar varias noches o incluso semanas, pues recorrer los kilómetros de la mina, son horas y horas andando hasta llegar a algún sitio.

Castillos tallados en piedra; en el túnel de entrada a las catacumbas turísticas hay uno. Éste se encuentra en la zona prohibida:


La catafilía es una actividad de riesgo; quedarse sin pilas en las linternas, es una muerte bastante tétrica, totalmente a oscuras. Si antes no se ha caído a un pozo, morirá de hambre o de hipotermia, pues en el interior de las catacumbas la temperatura constante es de 13º C, ya sea verano o invierno.

En el año 2015 se encontró una cámara de vídeo abandonada en uno de los túneles. Cuando las grabaciones fueron revisadas, se ve como un catáfilo novato, (que no catalufo), recorre las oscuras galerías durante 40 minutos, estaba filmando detalles hastas que se topa con una figura humana en una cruz, pintada en color blanco sobre una pared.

Lazar Kunstmann comentando el vídeo de la cámara abandonada, el portador de la cámara perdió la vida seguramente. Al principio se creía que era una noticia falsa para promocionar alguna película o un viral. Kunstmann lo dio por bueno y dirigió una partida de rescate:


La cámara recoge al estilo Witch Blair Project, como la persona asustada, empieza primero a andar rápido y luego a huir corriendo.

Cuando llega a las bifurcaciones se le ve desorientado, se tiene que parar con la respiración acelerada para decidir que túnel tomar. En vez de dirigirse a la salida, lo que hace es adentrarse más y más en la mina.

En un momento dado, empieza a correr muy deprisa, pierde la cámara, que cae al suelo grabando los últimos pasos del individuo, que no se molesta en volver a por el aparato.

Al final de la filmación, se oyen unos golpetazos y puede ser que el arrastre de un cuerpo.

La cara menos amale de la mina. Hay restos humanos tirados en cualquier rincón, galerías inundadas y pozos de ventilación, con acceso a niveles inferiores:


Al enterarse del hallazgo de la cámara, otro catáfilo, Lazar Kunstmann, autor de "La cultura en clandestins: LUX", un libro sobre una sociedad secreta que opera en las catacumbas. Este hombre dirigió una partida de búsqueda, (que se puede ver en youtube), sin ningún resultado, donde varios de sus integrantes salen llorando. El propietario del vídeo nunca apareció.

En el año 2011, tres veinteañeros desaparecieron tras una juerta de borrachera en la mina durante dos días y sus noches. Alertada la policía, bajaron a buscarles y les lograron encontrar porque tras despejarse, fueron dejando notas escritas en papel de por donde iban pasando, mientras trataban de localizar una salida.

Rostros tallados en las galerías. La gente les pone velas en la boca:


Cuando la policía sospecha que un acceso ilegal ha sido abierto, ordenan sellarlo y los visitantes se pueden encontrar con que no van a poder salir por donde entraron.

Lo peor de las minas, no es el entorno en si, sino a quién o qué te puedes encontrar dentro de los túneles, donde ha llegado a ocurrir de todo. La mina en general es muy silenciosa, lo preocupante es cuando se empiezan a escuchar ruídos extraños.

Historicamente, ha sido un refugio natural donde los criminales se ocultaban. Es el coto de caza ideal para un asesino en serie o un psicópata. En el año 1871, los comuneros capturaron a varios monárquicos y los ejecutaron en las galerías.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los túneles eran utilizados por la resistencia francesa y los alemanes construyeron un búnker debajo de una escuela del distrito VI.

Bunker alemán en perfecto estado de conservación:


Se han celebrado fiestas "rave" con 350 asistentes, djs, escenario, barra y bailarines. El 11 de septiembre de 2016, el periódico Le Parisien, publicaba la noticia de un fallecido de 45 años por infarto a causa de las drogas en una de estas raves.

Fiesta rave en las catacumbas. Este túnel, es un antiguo refugio aéreo abandonado:


Una de las fiestas más grandes celebradas, fue la despedida del comandante Jean-Claude Saratte de los "cata-ops", al que los catáfilos respetaban porque durante su mandado, se dedicó a perseguir a yonkies, vándalos y gamberros, que bajaban a los subterráneos, pero tenía manga ancha con los auténticos aficionados y estudiosos de las catacumbas.

En el año 2004, la policía desmanteló un cine ilegal, con restaurante y bar, justo debajo del Trocadero, el lugar donde está el palacio de Chaillot. Había sido emplazado por una sociedad secreta de "catafilos", llamada Les UX, siglas de urban eXperiment, se dedicaba a la organización de eventos subterráneos.

Otra facción de Les UX, llamada Untergunther, se dedicaba a proyectos de restauración bajo tierra. Dicen haber restaurado el reloj del Pantheon parisino, (cuya maquinaria está soterrada), una cripta del siglo XII, un bunker gubernamental de 100 años de antigüedad y un refugio antiaéreo de la Primera Guerra Mundial.

Un catáfilo tallando bajo-relieves en una sala de la mina:


Les UX, son una organización secreta, al ser ilegal bajar a las minas. Sus miembros, que se especula que pueden ser unos 200, utilizan apodos para dirigirse entre ellos, no utilizan métodos de contacto tradicionales, están divididos en facciones según sean sus áreas de interes y no revelan públicamente sus actividades.

Su idiosincrasia, fue explicada en el libro de Lazar Kinstmann y en diversas entrevistas que ha concedido, aunque no queda muy claro si él mismo es miembro de Les UX y si su nombres es un pseudónimo.

En el 2003, hubo una avalancha de películas porno y sesiones fotográficas subidas de tono, con modelos desnudas posando encima de montones de huesos.

La artista Miru Kim posando en pelotas en las galerías prohibidas, (si esta es artista, el canibalismo es gastronomía):


La mujer está en los huesos.

Otra moda reciente es bajar en verano a bañarse a las galerías que están inundadas, aprovechando los 13º C constantes que hay durante todo el año, (que asco, tiene que estar el agua tan limpita, bueno, los franceses no tienen fama de limpios precisamente).

Se han encontrado restos de rituales satánicos, de hecho hay abundantes pintadas y esculturas de dioses paganos, estatuas, mosaicos, altares e incluso tótems.

Esto está en uno de los túneles. Un tótem con cabeza astada y un carnero:


Pero aquí no había policía?? se les escapan las mejores.

En la mina uno se puede encontrar con otros catáfilos amistosos o no. Se han dado casos en los que los menos simpáticos, les han quitado el mapa al guía que dirigía una excursión de novatos o incluso se ha llegado a bombear humo para hacer salir a los visitantes indeseados. Los policías de las catacumbas, utilizan la misma técnica cuando no logran sacar a los furtivos.

Los túneles en ocasiones, se abren a habitaciones o pequeñas cámaras, donde los mineros antiguamente, se sentaban a comer o descansar. Algunas de estas habitaciones las habitan los okupas, que al igual que los catáfilos, pueden ser más o menos amistosos.

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