07 junio 2018

La importancia del cuidado del cerebro.-

El cerebro humano es lo más complejo del universo, todos los avances de la humanidad tienen su origen en esta masa gelatinosa que tenemos dentro de nuestra cabeza.

"Ninguna dieta podrá eliminar toda la grasa de tu cuerpo porque el cerebro es principalmente grasa. Incluso si te ves bien sin cerebro, sólo podrías optar a un cargo político." George Bernard Shaw

Antes se entendía el cerebro como algo separado del cuerpo, por un lado el mundo físico y por otro el mundo de las ideas. Pero los últimos estudios han demostrado que esta separación no existe, pues los mismos enemigos de la salud física perjudican también la salud mental.


Según la información de Bloomberg, en relación con las causas de muerte en Estados Unidos, nos encontramos lo siguiente:

Las muertes por suicidio han aumentado un 76% desde los años 70 en la población entre 25 y 45 años.

Las muertes relacionadas con el consumo de drogas, han pasado de ser insignificantes a representar tantas muertes como los problemas de corazón y cáncer. Las drogas tienen un componente socio-cultura, por esa necesidad que tiene el cerebro de escapar de la realidad, eso dice mucho sobre el mundo que hemos creado.


El siguiente grupo de edad, (desde los 45-54 años), se repite la misma historia, muertes auto-provocadas por suicidio o drogas, se han disparado en sólo dos décadas:


Si miramos a los ancianos, las enfermedades neuro-degenerativas (Alzheimer, demencia), representan la tercera causa de mortalidad, por detrás del cáncer y las enfermedades cardio-vasculares:


La cuarta parte de las mujeres en Estados Unidos, están tomando medicamentos contra algún trastorno mental y en España su utilización se ha doblado en la última década.

Son muchos los niños que ya están siendo medicados por hiper-activos, a pesar de que ya hay ensayos clínicos que demuestran una relación causa-efecto entre los fármacos que les dan y el porcentaje de suicidios.

Es irónico, hemos usado nuestro gran cerebro para diseñar un entorno que lo está destruyendo; igual no somos unos Sims listos después de todo.

Nuestro cerebro está muy mal adaptado a la vida moderna, incluso menos que nuestro cuerpo.

No sólo ha hecho daño a nuestro cuerpo la moda del "bajo colesterol" y del "bajo en grasa". Si el cerebro es un 65% grasa y es el que concentra gran parte del colesterol de nuestro cuerpo, es lógico pensar que una dieta baja en grasa y colesterol no sea lo que más le convenga.

Estudios relacionan el comportamiento violento y un mayor riesgo de suicidio, a aquellas personas con menores niveles de colesterol.

Los bajos niveles de colesterol, también impactan en el rendimiento cognitivo. Las personas con un nivel de colesterol bajo (menos de 200mg/dL), se ha demostrado que realizaron pruebas cognitivas, de fluidez verbal, concentración, razonamiento abstracto y similares, peor que aquellos que tenían un nivel de colesterol considerado actualmente como "alto" (200-239 mg/dL).

La lipoproteína LDL es la que se encarga de llevar el colesterol a las células que lo necesitan, entre ellas está el cerebro. Si nos esforzamos en mantener el LDL muy bajo, nuestro cerebro puede sufrir.

Recuerda esto cuando tu médico te prescriba estatinas porque tu colesterol está por encima de 200.

Las empresas farmaceúticas se esfuerzan por promocionar estatinas alegando que son beneficiosas para el cerebro, pero es mentira.

Un estudio del Journal of Alzheimer encuentra también más riesgo neuro-degenerativo en personas que consumen mucho carbo-hidrato y menor ingesta de grasas. Habría que hilar fino y el problema son los carbo-hidratos malos, que han desplazado a las grasas naturales, generando un importante factor de riesgo para nuestro cerebro: el azúcar.

Se está empezando a hablar del Alzheimer como de Diabetes tipo 3, debido al alto consumo de azúcar entre la población, cada vez hay más diabéticos:


No es que la diabetes cause demencia, pero ambas enfermedades comparten el mismo origen: resistencia a la insulina y picos frecuentes de glucosa.

Hay que evitar un exceso de grasa corporal, la grasa no es un órgano pasivo, segrega muchas sustancias, como las citoquinas, que intervienen en la inflamación.

La obesidad está relacionada con trastornos neurológicos, como demencia, migrañas o reducción del volumen cerebral. Conforme el cuerpo se va haciendo má grande, el cerebro se hace más chico.

Hay que dejar de tomar azúcar, esto es importante, reducir la ingesta de aceites vegetales y alimentos industriales que contribuyen a la inflamación.

El cerebro representa un 2% del peso total del cuerpo, pero consume un 20% de la energía del mismo. Para producir esta energía cuenta con las mitocondrias, que son nuestras centrales energéticas. Un mal funcionamiento de las mismas impactará directamente sobre nuestra capacidad cognitiva.

Recomendaciones para mantener tus mitocondrias estupendas:

Ayunos intermitentes: El proceso de autofagia recicla los deshechos producidos en la operación continua de las mitocondrias, haciéndolas más eficientes, a la vez que estimula la producción de una proteína mágica para el cerebro: la BDNF



Hay que evitar deficiencias de micronutrientes necesarios para tus mitocondrias, sobretodo de vitaminas del grupo B, teniendo especial relevancia la B12.

Uno de los problemas de las dietas veganas es que pueden producir deficiencias importantes de esta vitamina, no hay que olvidar que gracias a la carne pudimos desarrollar nuestro cerebro.

Imprescindible la actividad física, poca gente entiende hasta que punto es acertada la idea de mente sana en cuerpo sano.

El cerebro ordena el movimiento, pero a su vez es moldeado por dicho movimiento. Si dejas de moverte, el cerebro se encoge, (estudios que juran que es verdad).

La actividad física es uno de los principales estimuladores de la producción de BDNF, que es la hormona del crecimiento mental.

El ejercicio promueve la liberación de neurotransmisores (como la serotonina y la dopamina), siendo más eficaz para la depresión que los fármacos, además sin efectos secundarios.

Dormir, descansar también es importante, aunque no se tiene muy claro que es lo que ocurre en nuestro cerebro cuando dormimos.

Se sabe que el cerebro nunca se apaga, de hecho cuando dormimos hay muchas zonas cerebrales más activas que cuando estamos despiertos. El sueño es necesario para consolidar la memoria y demás procesos de aprendizaje.

La vitamina D que nos proporciona el sol impacta también en muchos aspectos de nuestra salud. Hay una relación directa entre bajos niveles de vitamina D y depresión, Alzheimer y Parkinson.

Meditar, cualquier técnica que te ayude a controlar el estrés, tendrá un efecto positivo en tu salud mental futura. La meditación mejora la depresión y la ansiedad, a la vez que activa zonas cerebrales relacionadas con el control nervioso y la atención.

Tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta de que unas recomendaciones para tener un cuerpo saludable, son las mismas que para mantener la salud cerebral: controlar la glucosa en sangre, suficiente grasa natural, actividad física, evitar el sobrepeso, tomar el sol, descanso y meditación.

El cerebro evoluciona a la par que nuestro cuerpo, de hecho el cuerpo y el cerebro son uno y la salud de cada uno depende del otro, ninguno es más importante.

"Solía pensar que mi cerebro era lo más maravilloso de mi cuerpo, hasta que me di cuenta de quién me hacía pensar esto." Emo Phillips

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