12 agosto 2018

Los 10 libros perdidos más importantes de la historia.-

Si fuera posible recuperar alguno de estos libros, cambiarían la forma que tenemos de entender nuestra historia. Son libros que en su época pertenecían a civilizaciones antiguas, pero que se destruyeron a causa de la guerra, incendios, desastres naturales o por ser destruidos a posta por personas que los temían o los odiaban.


Muchos se han perdido, pero otros cayeron en el olvido del tiempo y están esperando a ser redescubiertos en alguna polvorienta librería, en un oscuro archivo inaccesible como los que tiene el Vaticano, en colecciones privadas o en el baúl abandonado de un sótano.

El 2º libro de la poética de Aristóteles

Es posible que este libro no sea tan importante como otras obras perdidas, pero el 2º libro de la Poética de Aristóteles, se hizo famoso, porque en torno a él giraba la novela de Umberto Eco y posterior película: El nombre de la rosa, que fue protagonizaba por Sean Connery y Christian Slater.

El libro existió realmente, pero se perdió en algún momento de la Edad Media, de su contenido no se sabe nada, excepto por fuentes indirectas.

Por lo visto, Aristóteles, dedicó su 2º tomo de Poética a la comedia y a la poesía yámbica (el yambo era un pie de métrica grecolatina, unos versos que se usaban en la antigua Grecia).

Sean Connery y Christian Slater en la biblioteca del laberinto, de la película: El nombre de la rosa:


En el "Tractatus Coislinianus", que es un manuscrito del siglo X, se expone una teoría sobre la comedia en la tradición poética de Aristóteles, se recoge un sumario del 2º libro desaparecido de este filósofo griego.

Este sería uno de los casos de libros perdidos que podrían reaparecer, porque hasta que no se supon nada de él, había sido reproducido por los copistas medievales que trabajaban en las bibliotecas de monasterios y abadías.

Arturo Pérez Reverte, utilizó una trama similar en su novela, "El club de Dumas", dónde los protagonistas intentaban identificar la única copia auténtica de un tratado demonológico llamado: "De umbrarum regni novem portis", (De las nueve puertas del reino de las sombras), escrito por Aristide Torchia. Sólo que este libro y su autor eran ficticios.

Los libros sibilinos romanos

Si apareciesen los libros sibilinos, se sabría el porqué de muchas decisiones tomadas por generales y políticos romanos, en un periodo de tiempo de casi 1.000 años; el último milenio de la civilización que dio origen a la sociedad europea, a la cultura y al idioma de muchos países.

Los libros sibilinos, eran tres tomos de contenido profético, se guardaban en el templo de Júpiter, en Roma y eran consultados en situaciones de guerras y crisis políticas.

Cuando se enfrentaban a una situación complicada, los líderes romanos consultaban los papiros escritos en griego, cosa que hacían con mucha frecuencia en el siglo II a. C, durante la República.

El Notradamus particular de los romanos era Sibila de Cumas, la sacerdotisa que presidía el oráculo de Apolo. En la imagen, en un cuadro de Elihu Bedder, pintado en 1.876:


Los libros sibilinos, eran como si los romanos tuviesen a su disposición las profecías de Nostradamus y las consultasen cuando no sabían que hacer. Su Nostradamus era Sibila de Cumas. El nombre de "Sibila" en griego clásico significaba "profetisa".

En el año 83 a de C. se perdieron estos libros por primera vez, pero se recuperaron copias que estaban en Grecia. Así que el emperador Augusto ordenó ponerlos a buen recaudo y los encerró en dos arcas.

Los libros sibilinos se perdieron definitivamente en el año 405, cuando el general romano Estilicón ordenó su destrucción, con los bárbaros visigodos a las puertas de Roma y temiendo que los invasores pudieran usarlos en su beneficio. Los visigodos saquearon Roma en el año 410.

Ab Urbe Condita, la historia de Roma por Tito Livy

"Ad urbe condita" era la historia general de Roma, abarcaba desde su fundación en el año 753 antes de Cristo por Rómulo y Remo, hasta César Augusto.

Escrita entre los años 27-9 a. C. por un solo autor durante toda su vida, Tito Livy, la obra estaba compuesta de 142 volúmenes, en la que se recogían 800 años de historia romana al detalle, con multitud de referencias a fuentes, algunas se pueden contrastar o aparecen en otros escritos.

Si fuera posible consultar este libro, se llenarían huecos de la historia, respondiendo a multitud de misterios y dudas que no están escritas en ninguna parte. Si todavía se conservase el "Ab urbe", se podrían consultar los resultados de las peleas de los gladiadores en el Coliseo o de las carreras de cuádrigas en el Circus Maximus, cuya afición era la equivalente al fanatismo del fútlbol actual:


Cómo eso posible que se haya perdido la historia general de Roma??. Sólo se conservan hoy 35 libros gracias a los cuales se conocen bastantes detalles del mundo romano.

El resto de volúmenes se perdieron en parte porque los copistas se negaban a reproducir los últimos tomos, al considerarlos de escasa calidad literaria, porque el autor con la edad se volvió repetitivo y pesado, (empezó a chochear).

Los tomos ya copiados desaparecieron, pues como desaparecen las viejas enciclopedias anticuadas de las bibliotecas. Primero empiezan cogiendo polvo en algún rincón, hastar que terminan pudriéndose de la humedad, pereciendo en la basura o en algún incendio. Cuando se dieron cuenta de que la obra tenía su importancia, ya no estaba.

Los poemas de Safo

"Se han puesto ya la luna y las Pléyades. Es medianoche. Pasa el tiempo y yo sigo durmiendo sola", es uno de los 70 versos que se conservan de los 10.000 que escribió la poetisa griega Safo, en el siglo VII a. C., en la Isla de Lesbos.

De carácter erótico, los poemas de Safo desde la perspectiva actual, se podrían entender como letras de canciones subidas de tono, que eran acompañadas tocadas por una lira.

Safo imaginada por Amanda Brewster Sewell, en 1.891:


Safo y su isla natal, Lesbos, son la raíz etimológica del término que describe tal conducta.

El inventio Fortunata, Diario de un viaje al Polo Norte en el siglo XIV

El inventio Fortunata era el diario de viaje de un monje franciscano de Oxford, de nombre desconocido, al Polo Norte en el siglo XIV. El fraile hizo media docena de viajes por el Atlántico Norte en la década de 1.360, en representación del rey Eduardo III en diferentes negocios.

En uno de los viajes, llegó por encima de los 54º norte, llegando hasta un grupo de islas a las que llamó "Islas Fortunata".

Justo en medio del grupo, había una isla central de color negro y que tenía unos 50 kms de ancho, que fue bautizada como "Rupes Nigra", en ella giraba el agua como si fuera un remolino por el efecto de los oceános encontrándose. El monje dijo que "Rupes Nigra" era el sitio donde estaba situado el Polo Norte magnético.

Los diarios de navegación, los entregó el monje a el rey Eduardo III, de los cuales se realizaron 5 copias que se enviaron a diferentes puntos de Europa.

Un mapa del Polo Norte dibujado por Gerard Mercator en el siglo XVI, siguiendo las descripciones que aparecían en el "Inventio Fortunata":


En 1.364, otro monje franciscano que había leído los diarios, relató su contenido a Jacob Cnoyen, un viajero flamenco. Cnoyen transcribió esta narración en un libro llamado "Itinerarium".

Con el descubrimiento de América en 1.492 por Cristobal Colón, se inició una carrera por rutas al nuevo mundo por el Atlántico Norte, pero para entonces, las copias de "Inventio Fortunata" e "Itinerarium", se habían perdido.

Todo lo que se conoce sobre el contenido de "Inventio Fortunata" es a través del gran cartógrafo flamenco-alemán Gerard Mercator (1.512-1594), que al parecer, había leído la obra de Itinerarium en el siglo XVI.

Mercator publicó un mapamundi en 1.569, en el cual aparecía el Polo Norte dibujado tal y como lo describía el monje 200 años atrás. En una carta de Mercator al científico John Dee, fechada en 1.577, el cartógrafo relataba la historia de la isla central en el Polo y el remolino alrededor.

El 6º clásico de Confucio

Seguramente las mejores citas de Confucio sean las que el famoso filósofo chino del siglo VI a. C. nunca escribió, como por ejemplo: "hombre con un reloj siempre sabe la hora, hombre con dos relojes, nunca está seguro".

El conjunto de doctrinas morales, religiosas y filosóficas del confucionismo se recoge en 4 libros y 5 clásicos, atribuidos estos últimos al propio Confucio, de los cuales el último tomo, el 6º clásico, sobre temas de música se perdió.

Ilustración de Confucio en el libro de "Confucio, filósofo de los chinos", publicado por la Misión jesuita en China, en 1.687:


En occidente estos libros no son muy conocidos, pero a todo el mundo le suena el nombre de Confucio y el "i Ching". El "i Ching" es ni más ni menos el 5º clásico, un libro que describe un sistema adivinatorio geomántico. Empleado por videntes y vendedores de humo.

El arte de inventarse citas de Confucio alcanzó fama mundial por las películas de Hollywood, realizadas en Estados Unidos donde tenía gran seguimiento. Aunque este arte fue transmitido en realidad por la inmigración china del siglo XIX.

Los chinos llevaban más de dos milenios inventándose citas atribuidas a Confucio, empezando por el "Tercer libro", titulado, Las Analectas. Este tomo sería una recopilación de ideas y frases que los discípulos de Confucio, decían que las había dicho Confucio. Luego la cosa fue a peor.

La Enciclopedia Yongle

La enciclopedia Yongle, sería algo así como la Wikipedia de la Edad Media china.

Considerada como la enciclopedia más grande jamás escrita en papel, entre el año 1.403 y 1.408, encargada por el emperador Yongle de la dinastía Ming.

Escrita por 2.169 eruditos, el compendio resultante estaba formado por 22.948 rollos manuscritos, divididos en 11.089 volúmenes, escritos con más de 470 millones de letras chinas. Para trasladaros aplastados todos juntos, haría falta un contenedor de barco doble, de 40 metros cúbicos.

Página de una copia de la enciclopedia Yongle. El buscador (un chino) tardaba días en listar resultados:


La enciclopedia recogía 8.000 textos previos de la dinastía Ming, todo el cuerpo del confucionismo y temas que abarcaban el conocimiento de entonces, desde la medicina, la ciencia, el arte o la tecnología.

Estaba guardada en la Ciudad Prohibida de Beijing, pero se perdió más de la mitad durante la invasión anglo-francesa de la capital china en 1.860. Muchos soldados se llevaron los manuscritos como souvenires.

En 1.875 sólo quedaban 5.000 volúmenes, pero en el año 1.900, durante la rebelión de los Boxers, la colección fue de nuevo saqueada y otra parte ardió. Sobrevivieron solo 400 volúmenes, el 3,5% de lo que fue la obra completa.

El Evangelio de Eva

El evangelio de Eva sería como si la Biblia tuviese un evangelio apócrifo-porno adherido.

No se conoce nada de su contenido, excepto por las citas al libro que hizo el señor que le pego fuego, Epifanio de Salamina (310 - 403 d. C.), uno de los "Padres de la Iglesia", en los sucesos tras el Concilio de Nicea en el 325, era perseguidor de las prácticas heréticas y defensor de la ortodoxia.

Según las razones que expuso Epifanio para incinerar el evangelio de Eva, en este libro se promovía practicar el amor libre.

Epifanio citó el góspel de Eva en el Adversus Haereses, una guía para tratar con herejes donde listaba 800 doctrinas heréticas. Según el mamotreto, el góspel de Eva era considerado un libro sagrado por la secta proto-gnostica borborita, los cuales practicaban sus enseñanzas.

El árbol del conocimiento y la muerte:


Una cita sobre el árbol del paraíso (el de la manzana) que dice así: "vi un árbol que daba 12 frutos al año y él me dijo: este es el árbol de la vida", según Epifanio, se refería al ciclo menstrual y al acto de su consumo.

A su vez afirmaba que los borboritas realizaban la eucaristia, en vez de con pan y con vino, con los fluidos mezclados de él y ella, que se daban a consumir como el "cuerpo de cristo".

Este evangelio fue copiado durante algún tiempo, por lo que cabe la posibilidad de que hubiera podido sobrevivir alguna copia a la quema de Epifanio, tal vez guardada en el archivo Vaticano.

La Biblia tiene otros libros perdidos que son citados en sus textos, como "El libro de las crónícas de los reyes de Israel", "El libro en 7 partes" o "El libro de las guerras del Señor", que causó revuelo en internet al viralizarse la aseveració de que fue escrito directamente por Dios, de su puño y letra. Hay un total de 20 libros citados que han desaparecido.

El Hermócrates de Platón

Encontrar este libro sería algo así como responder a la pregunta y dónde decías que estaba la Atlántida??

El Hermócrates sería la continuación de la trilogía de tres "diálogos" de Platón, República, Timeo y Critias. Las obras de Platón tenían el formato de epístolas (cartas) o de diálogos.

El el último diálogo de esta serie, el sofista Critias describe la guerra entre la ATenas prehelénica y la Atlántida, el mítico imperio occidental situado sobre una isla que fue tragada por el mar, seguramente por algún terremoto o similar.

Según Platón la Atlántida existió 9.000 años antes de que el legislador ateniense Solón (638-558 a. C.), fuente del relato sobre la isla, el cual conoció á través de tres sacerdotes en un viaje que hizo a Egipto.

Si el Hermócrates se hubiera escrito y conservado, se podría determinar la posición de la Atlántida:


La Atlántida estaba ubicada más allá de las columnas de Hércules (Heracles para los griegos), o sea, pasando el Estrecho de Gibraltar, en algún punto del Oceáno Atlántico. La superficie de la isla, sería más grande que Libia y Asia Menor juntas, fue descrita al detalle.

La Atlántida consiguió poder como potencia militar, controlando el oeste de Europa y el norte de África, hasta que Atenas detuvo su expansión. En ese momento sobrevino una catástrofe, (no se menciona exactamente cual), que hizo desaparecer la isla y su ejército en un solo día y una noche. Cabe imaginar un volcán parecido al de Pompeya, que subiese el nivel del mar como pasó en el Canal de la Mancha cuando se tragó Doggerland o un terremoto.

Critias es un diálogo que termina abruptamente, como si Platón nunca hubiese finalizado la obra. En la trilogía, el personaje de Hermócrates interviene brevemente en una conversación, pero en "Critias", Sócrates dice que se le concederá el derecho a hablar, al igual que lo tuvieron Timeo y el mismo Critias, por lo que da pie a pensar que Platón pretendía escribir un diálogo entero titulado "Hermócrates".

No se sabe si Platón llegó a escribir el Hermócrates o no. Pero este diálogo ahondaría más en la historia de la Atlántida, detallando su ubicación lo suficiente como para encontrar pruebas arqueológicas en la actualidad.

La novela perdida sobre la Primera Guerra Mundial de Ernest Hemingway

Esta obra no sería tan importante como las expuestas anteriormente, pero viene a ser como si el gordo de la lotería estuviese esperando a que alguien lo encuentre.

Ernest Hemingway participó en la Primera Guerra Mundial en 1.918, como ambulanciero en Italia para la Cruz Roja, hasta que fue herido y regresó a los Estados Unidos en 1.919.

Inspirándose en las experiencias vividas, Ernest empezó a escribir una novela sobre el conflicto. En 1.922, su esposa Hadley, metió varios manuscritos que su marido tenía en París en una maleta y cogió un tren para encontrarse con Ernest en Lausanne, Suiza.

Hemingway con su futura ex, Hadley, en los San Fermines de Pamplona, en Julio de 1.925. De izquierda a derecha, Ernet Hemingway, Harold Loeb, Lady Duff Twydsen, Elizabeth Hadley Richardson, Donald Odgen Stewart y Pat Guthrie.

Durante el trayecto, a Hadley le robaron todo el equipaje, incluida la maleta con los manuscritos de Hemingway, entre los que se encontraba su novela sobre la Primera Guerra Mundial.

Al escritor esto le sentó como un tiro. Al principio se calló por no liarla con la mujer, pero, siendo un bebedor empedernido, a las dos copas solía relatar por la pérdida de su manuscrito, esto lo llevaron a separarse de la mujer, (no es para menos).

Hemingway nunca intentó re-escribir la novela. El caso es que alguien se la llevó en la maleta robada a Hadley. Como en 1.922 todavía no era el hombre famoso, lo más probable es que los ladrones tirasen los papeles a la basura; si apareciesen hoy día no tendrían precio.

Aunque siempre queda la latente posibilidad de que la maleta aparezca en un viejo almacén de objetos perdidos de Suiza, Francia o en algún mercadillo tipo "rastro"; no sería la primera vez. De vez en cuando, en este tipo de mercados suelen aparecer maletas antiguas con el contenido original intacto, cartas, fotos y ropa.

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